Nos perdemos en el lenguaje… Nos perdemos en las retóricas que de retorcidas maneras nos cierran el paso de nuestro libre caminar. Siempre lo han hecho, pero de un tiempo a la fecha estoy más y más consciente de ello. Alguien hablaba de querer ser independiente sin entender a cabalidad qué jijos significa realmente ser independiente y qué responsabilidades conlleva serlo. Como niños tomamos significados parciales de las cosas o mayormente a nuestra propia conveniencia. Ser realmente independiente implicaría no depender de nadie, ojo, absolutamente de nadie. Erróneamente los hijos que dejan el nido se creen independientes, consiguieron un empleo para poder pagar el depa, la luz, el agua, la comida, el crédito, etc. Sin darse cuenta que eran más independientes con sus padres, ahora dependen de su patrón, el cual, un día podría dejar de ocuparles.
Vivimos en la codependencia enfermiza y organizada por alguien que se mantiene en las sombras… Pocos tenemos una cercana idea de quiénes son y avisamos a nuestro prójimo de ello, pero esos, que se creen independientes mientras lamen la cadena de sus áreas de confort, o sea sus empleos glorificados y sus estilos de vida, nos ven como dementes renegados y holgazanes que nos negamos a “trabajar” por la colmena… Perdón, quise decir, la sociedad.
Independientes… Yo creo que en este mundo los únicos que podrían llamarse independientes son aquellos sin hogar que deambulan por las calles y aun así, dependen, en menor grado, pero dependen de limosnas o basura a la que ven como una mina de oro. Tal vez, a quienes vivan perdidos en selvas o parajes apartados de eso que llamamos civilización, pudiesen acercarse más a estar en posibilidad de ser llamados independientes.
La independencia tiene un costo y no cualquiera se atreverá a pagar el precio de tener “algo” de independencia… Quienes tenemos un poco de independencia en nuestro sentir y pensar sabemos que ese costo es soledad, alejamiento de amigos y familiares que no pueden entender cómo alguien pueda perder la cabeza y arriesgarse a pensar y sentir por sí mismos, quedando relegados del rebaño… Perdón quise decir de la familia y amigos.
Como dije, también nos perdemos en las retoricas retorcidas que promueven creencias que nos limitan y no nos permiten crecer, envolviéndonos en palabras que se escuchan políticamente correctas pero que en realidad nos guían a senderos oscuros cuando brillante promocionaban su destino y como todo la manada berrea, perdón, toda la sociedad nos dice que todos debemos ir, ser o comprar aquello, permitimos que nos lleven al abismo para ser aceptados por los dormidos que nos guían.
Parece que nadie se acuerda que solo y desnudo llegó a este mundo, partiendo solo y desnudo del mismo, siendo la única diferencia de que se llevará consigo experiencias, sentimientos, remordimientos y felicidades, con las enseñanzas que haya alcanzado a vislumbrar a su paso por la brevedad de la materia.
Queremos conocer el mundo y sus maravillas, cuando ni siquiera entendemos quiénes somos y de qué somos capaces. Este mundo, su naturaleza, nos invita y facilita a que conectemos con nuestro interior, nuestra esencia, lo que en realidad somos. Por eso, esos que intentan mantenerse en las sombras nos han ido construyendo un mundo artificial y tecnológico cada vez más maravilloso, pero de plástico y utilería, manteniendo nuestra atención en espejitos y cuentas de cristal como las que usaron los conquistadores con las personas que vivían incivilizadas pero libres y naturales.
Llegaron las inteligencias artificiales para adormecer a las inteligencias naturales, la humanidad ha sobrevivido por miles de años a tanto de forma natural y ahora nos dicen que, si no nos inoculamos sus remedios, que, dicho de paso, no funcionaron, vamos a sucumbir ante padecimientos nacidos en el mismo lugar que los remedios…
¿Piensas que estoy loco? ¿Que soy conspiranoico? ¿Que soy negacionista? Tal vez… Te apetezca llamarme hereje, que, aunque se manejaba esta palabra en el ámbito religioso, la podemos aplicar al sistema global de administración de humanos. Hereje según las actuales cosmovisiones, significa pensamiento que está en desacuerdo con las costumbres establecidas por una organización religiosa, pero agreguémosle, y/o sistema social. Aun que el verdadero significado de hereje, es decir, etimológicamente es: Del Latín medieval herēticus, del griego antiguo αἱρετικός hairetikós, que significa “libre de elegir”. Definitivamente sí, soy hereje. Pero consciente, porque el sistema que hemos vivido nos dice que somos libres de elegir, pero nos hace elegir de entre lo malo, lo feo y lo peor, que ninguno nos conviene a nosotros y todos le convienen al sistema. He entendido que nada que venga del sistema es bueno para nosotros y cuando es bueno es porque detrás viene algo peor de lo malo que llega normalmente.
Así como la palabra hereje nos cambiaron miles de palabras, nos llenaron de velos los ojos para que no viéramos la verdad ni teniéndola delante, pero hemos llegado al punto en el que los velos se resbalan, unos solos y otros los tumban ellos mismos emberrinchados… Te repito la pregunta de mi columna anterior ¿Cómo veías el mundo en 2018 y cómo lo ves ahora? ¿Algo notas que antes nunca se veía? 1CP
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