“… la manipulación implica abuso y el abuso en ningún sentido puede venir de la mano de una relación satisfactoria”.
(Canales, 2023)
Procurar darle gusto a quienes nos rodean, aparentemente no implica un conflicto. A las personas orientadas a hacerlo, por lo general se les cataloga como buenas, pues gozan de reconocimiento y afecto. Dicho de manera coloquial: “Uno lo hace por las criaturas, uno como quiera”. La persona manipulada se justifica por seguirle el juego al manipulador, y así éste aprovecha la ocasión y logra su propósito que es someterla.
El manipulado hace a un lado sus necesidades, para agradar a los demás, y obtener atención, aprobación y afecto. Por consiguiente, vive en miedo constante por temor a no lograr su cometido; es el precio que paga para recibir migajas de aprecio y reconocimiento. Estas personas, generalmente, no se enojan, no son asertivas ni se permiten fallar, y así la contraparte les exige cada vez más.
La pregunta es: ¿nacimos para agradar a otros? En caso afirmativo, la persona “sumisa” tiene un patrón específico que le señala “debes y tienes” que hacer todo bien, porque así lo esperan los demás. Debo cuidar y estar dispuesto para los otros, si es que “piden” mi ayuda. Además, “tengo” que ser una buena persona y no lastimar a nadie. “Debo” poner a los demás primero que a mí, entre otras afirmaciones igual de categóricas.
¿Identificas alguna de estas conductas en relaciones interpersonales de amistad, familia y pareja?; ¿conoces a gente cercana que vive esta experiencia? Esto no contribuye a una relación nutricia, porque es destructiva. No tenemos que responsabilizarnos por la felicidad y el bienestar de los demás. Si a la persona se le advierte que vive una situación así, intentará de todas formas justificar su comportamiento, de lo contrario la culpa y el sentido de responsabilidad y obligación le provocará un conflicto mayúsculo. Quien permite que el manipulador consiga todo esto, al final también se convertirá en uno.
Ella llegó al consultorio con el rostro desencajado, ojos rojos y una respiración agitada. Le solicité pasar, y se sentó con los puños cerrados. Minutos después inició su discurso, con tal fuerza y coraje que le brotaron las lágrimas. Y prosiguió, “otra vez me sucede, soy una estúpida. Le creí a ese hijo de %&% madre. Me conoce muy bien, me usó, humilló, acepté sus justificaciones y me manipuló como tantas veces lo ha hecho. Me da coraje conmigo, porque acepto todo eso. Siempre dispuesta a hacer cosas por él, anticipo lo que necesita y lo resuelvo”. Y fue enumerando cada cosa que ha sufrido con él.
Ella ha perdido la espontaneidad y confianza en sí misma. Por ende, manifiesta una personalidad vulnerable, lo que el manipulador aprovecha. Hay mujeres que incurren en esta práctica; por ejemplo, si están casadas utilizan recursos como la agresión pasiva, el control de la relación sexual, a los hijos si los tienen, manejan el silencio y la descalificación, entre otros, para ejercer su poder y control. Una relación de pareja en esos términos es desgastante física y emocionalmente.
En una personalidad así se aprecia la falta de asertividad, la confrontación directa para expresar lo que provoca el comportamiento de ella o él en la pareja, y los límites brillan por su ausencia. Entonces, la falta de respeto es frecuente; por miedo a la reacción agresiva del otro, no se atreven a negarse ante cualquiera de sus solicitudes. En resumen, no sabe decir no. Por tanto, acepta todas las peticiones, y se siente mal si no las cumple a cabalidad. Recordemos que evitar y complacer para “resolver” el conflicto no es sano para ninguna relación.
La persona que no elige, decide o se atreve a negarse ante las solicitudes de gratificación del otro, termina condenada a vivir sujeta a cualquier manipulador. Recuerda, existen los derechos asertivos para aplicarlos en toda relación interpersonal, y es preciso que los identifiques. Se pueden encontrar en cualquier buscador en la red. Tenemos derecho a ser nosotros mismos.
Ella continúa con su proceso psicoterapéutico, que no es fácil ni rápido. Sé que saldrá adelante de su situación. Así será. Hasta la próxima.
Por un mundo de confianza y esperanza.
Buen fin de semana…
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