En una maniobra que combina la cautela extrema con la nostalgia de construir castillos en la playa, una conocida tienda de artículos de oficina y papelería sobre el bulevar de Hermosillo decidió que este año no habrá papel mojado ni clips flotantes. Con las alertas encendidas por el avance del Huracán Polo, el establecimiento transformó los límites de su estacionamiento en una auténtica muralla de contención hecha con costales de arena.
Quienes han vivido los veranos y otoños en la capital sonorense saben que cuando llueve fuerte, las calles del sector suelen convertirse en canales de navegación improvisados. Ante el recuerdo de temporadas pasadas, donde los carritos de compra casi necesitaban chaleco salvavidas, el equipo del lugar no lo pensó dos veces: formaron una línea de sacos colocada con precisión casi milimétrica junto a las barreras amarillas del asfalto para desviar las corrientes de agua antes de que toquen la puerta.
Más de un automovilista que pasaba por la zona bajó la ventanilla con cara de desconcierto, preguntándose si la tienda estaba vendiendo material de fortificación medieval o si simplemente estaban listos para un torneo de voleibol de emergencia. Más allá de las sonrisas que desató la escena, la medida demostró que la experiencia enseña: más vale un costal a tiempo que toneladas de carpetas y plumones flotando por los pasillos.
Recomendación para el público:
Más allá del humor, las lluvias torrenciales y los remanentes ciclónicos no son un juego. Si en tu casa, negocio o cochera suele estancarse el agua, sigue el ejemplo de la trinchera: limpia canaletas, asegura coladeras, retira la basura de la banqueta y, si es necesario, coloca barreras o costales de arena para proteger las entradas bajas. Evita cruzar vialidades inundadas o arroyos crecidos, maneja a baja velocidad y mantén siempre a la mano linternas, documentos resguardados en plástico y fuentes de información oficiales de Protección Civil.




