Hay ocasiones que es preciso el salirse por la tangente porque si bien la finalidad de este espacio es difundir de una forma relajada y sencilla el conocimiento que se va generando en ciencia, también es necesario hacer un alto y evaluar cómo se encuentra actualmente el ambiente de los profesionales, académicos y educandos en el área de ciencias biológicas y de la salud.
Como ya lo he externado algunas veces, aunque cada persona es única e irrepetible, si hay aspectos característicos distintivos de los miembros que nos dedicamos a las distintas profesiones que engloba esta área; algunos se encuentran más orientados a la erudición otros a la aplicación y otros cuantos logran un equilibrio en todos los aspectos. Los ingredientes clave para poder desenvolverse y desarrollar todo el potencial dentro de la ciencia y la investigación es la curiosidad, la perseverancia y análisis crítico.
Los ejemplos de personajes a lo largo de la historia que reunieron estas cualidades abundan y desde mi punto de vista, considero que tienen bastante mérito a pesar de que quizá sus ideas y/o conclusiones pueden ser descabelladas, ya que hay que recordar que cada época tuvo sus limitantes como la tecnología disponible, el contexto histórico y las circunstancias de cada individuo que hizo su contribución a la ciencia.
En las primeras civilizaciones era sencillo para casi cualquier persona poder incursionar en varias disciplinas y si se tenía el reconocimiento y prestigio dentro de la sociedad, las aseveraciones y aportaciones hechas por ese personaje eran aceptadas rápidamente; no obstante, dentro de las limitaciones que se pueden advertir durante este periodo de la historia de la humanidad se encuentra la inequidad de género, aspectos culturales y religiosos así como las herramientas y tecnología disponibles para que la postulación de teorías poseyera sustento sólido. Algunas ideas fueron descabelladas, sin embargo, hubo otras que aun con todos estos puntos en contra, asentaron las bases para que el conocimiento se fuera creando.
Al inicio de la Edad Media se dio un gran retroceso en los avances científicos ya que la Iglesia regulaba las dinámicas sociales de dicha época; de ahí que aquellos que se osaban a diseñar, ejecutar y/o desarrollar ideas no afines a la visión de la Iglesia, tenían que hacerlo a escondidas y sólo compartirlo en ambientes de alta confianza y sigilo.
A partir de la llegada del Renacimiento, los avances científicos retomaron su cauce y poco a poco las deficiencias o trabas a nivel cultural y técnico eran cada vez menos a medida que se iba sumando cada contribución, sin embargo, todavía aun en nuestros días hace falta trabajar arduamente en la equidad entre hombres y mujeres para que todos puedan aspirar a las mismas oportunidades y beneficios en todos los rubros de desarrollo humano.
Por otra parte, a pesar del desarrollo acelerado de la tecnología y disponibilidad del conocimiento, un nuevo factor que se ha estado detectando de un tiempo para acá en las nuevas generaciones es la apatía y la orientación a la “ley del mínimo esfuerzo”; lo anterior me lleva a pensar que si aun con todas las limitaciones que se presentaron o que aún se manifiestan en la sociedad, hubo hombres y mujeres capaces de grandes cosas con más razón los profesionistas, académicos y educandos de nuestros días.
¿Que habrían hecho las antiguas civilizaciones o personajes brillantes en la ciencia de siglos atrás con todas las herramientas con las que contamos hoy? Sin duda, con toda su capacidad, se hubiera generado más información interesante.
Aclaro, estoy sólo generalizando, porque si también algo puedo compartir y que me resulta inspirador es ver miembros de las nuevas generaciones que conservan su capacidad de asombro, que luchan por salir adelante y que ante los retos no se detienen sino que persisten hasta superarlos siendo por tanto evidencia viviente de que el espíritu científico aún prevalece entre nosotros.
Excelente fin de semana.
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