El 3 de octubre, aparecieron narcomantas en tres puentes de Culiacán, Sinaloa, supuestamente firmadas por “La Chapiza”, una facción del Cártel de Sinaloa vinculada a Los Chapitos. Los mensajes, dirigidos a la recién electa presidenta Claudia Sheinbaum, contenían la frase “Sigan mandando carne de cañón”, vista como una amenaza hacia el grupo rival del cártel, liderado por Ismael “El Mayo” Zambada.
Este conflicto interno entre Los Chapitos y la facción de “Mayito Flaco”, hijo de El Mayo, ha aumentado la violencia en la región desde el 9 de septiembre, con al menos 121 homicidios reportados en menos de un mes. La lucha ha generado una ola de inseguridad que afecta a Culiacán y sus alrededores, debilitando el control del narcotráfico en la zona.
La división dentro del Cártel de Sinaloa, que antes era un solo grupo, ha agravado la situación. La captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán ha intensificado la rivalidad entre los hijos de El Chapo y el grupo de El Mayo Zambada, lo que ha permitido que otras células, como Los Cabrera, también se involucren en el conflicto.
Este desafío representa uno de los mayores retos para el nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum, quien enfrenta la presión de abordar la creciente violencia relacionada con el narcotráfico en Sinaloa. Se espera que la administración tome medidas urgentes para frenar el conflicto y estabilizar las zonas más afectadas.