Un infierno dentro de otro infierno encontrar estacionamiento en el primer cuadro de la ciudad a una temperatura de 46 grados centígrados o más, cuando la paciencia es la última de las virtudes que se puede aplicar al volante.
La presión y las prisas de las compras en el regreso a clases es todo un reto este fin de semana para los abuelos, padres y madres de familia, que acompañados de los menores para buscar los útiles, calzado, mochilas, termos para el agua y más enfrentan una lucha contra el tiempo, contra la carestía, contra el calor y hasta la falta de estacionamientos.
“No hay manera, no hay un espacio y hasta en los estacionamientos privados hay que hacer fila para entrar porque en fechas como esta y los fines de semana tampoco hay dónde”, refirió Martha Cecilia Morales, que después de casi 40 minutos dando vueltas se dio por vencida y decidió salir del centro.
“Aquí se acaba uno la gasolina, después que venimos a dejar la quincena y endeudarnos más y si corremos con suerte, a pagar el estacionamiento, una o dos horas por lo menos porque si 10 minutos nos pasamos, ya nos cobran la otra hora completa, imagínese con tanta gente haciendo filas para pagar en cada tienda”, comentó Roberto Carlos Aguayo.
Los ciudadanos refieren con algo de razón, que cada vez es más común que en el ‘reacomodo’ de espacios que las autoridades han realizado en el primer cuadro de Hermosillo, se van reduciendo los cajones de estacionamiento público, pues aceras enteras aparecen pintadas en color azul para personas con discapacidad, en rojo como zonas prohibidas aun a media cuadra y no solo las esquinas, en amarillo para taxis.
“Ya no hallan qué color inventar oiga, mire dese la vuelta por todo el centro a ver cuántas calles dejaron solo un lado para los carros, sí se ven más despejadas las calles porque de plano están una muy angostas, pero así también se están despejando las tiendas, la gente con este calor busca un rato, se desespera y mejor se va”, opinó José Medina que atiende un establecimiento comercial.
“Sí aumentan las ventas en fechas específicas, pero no es como ante, ahora la gente no tiene mucho tiempo ya y evita batallar, compran más en las tiendas grandes que tienen estacionamientos, sí nos ha afectado la verdad, ponen orden, pero el centro está siempre igual de lleno, nada más que ahora caben menos y los demás se van”, le secundó el comerciante de al lado en una tienda de pinturas.
En la zona de palacios, en el centro de gobierno, en el área de hospitales en la zona del vado del Río y en el Centro de la ciudad, es decir, todo el primer cuadro y un poco más allá, comienza a colapsar por la falta de espacios públicos para estacionarse ante el incremento en la flota vehicular en la ciudad; hay días y horas picos que incluso los estacionamientos privados alrededor tampoco son suficientes.
Por ejemplo, una graduación, una boda en catedral, un evento especial o fechas como el regreso a clases en la zona comercial, es suficiente para que Hermosillo se vea muy chico y ello sin duda, afecta ya el desarrollo económico en la capital, comenzando por las pequeñas y medianas empresas.




