El impacto de los trastornos mentales en la generación Z ha generado preocupación, reflejando un aumento en consultas por problemas como la ansiedad, la depresión y el comportamiento obsesivo-compulsivo. Esta tendencia se ha exacerbado en el contexto de la inmersión en redes sociales, donde ha surgido el fenómeno conocido como “sadfishing”.
¿Qué es el ‘sadfishing’? El “sadfishing” implica compartir contenido en redes sociales que refleja tristeza o vulnerabilidad, buscando obtener apoyo y validación mediante likes y comentarios. Aunque puede sensibilizar sobre la salud mental, existe una línea delicada entre la expresión genuina de emociones y la búsqueda de atención en línea.
Opiniones de expertos: Luisa Fernanda Yágüez, especialista en Psicología Clínica de Top Doctors, destaca que si bien la visibilización de los problemas mentales puede ayudar a verbalizar emociones, el “sadfishing” puede convertirse en una forma de obtener alivio momentáneo a expensas de la salud mental real. El aumento de dopamina por la atención en redes puede ser un riesgo para aquellos que enfrentan problemas reales de salud mental.
El doble filo de la tendencia: Aunque la visibilidad de los problemas mentales ha aumentado y se refleja en un incremento de consultas profesionales, existe el peligro de minimizar la gravedad de los trastornos al buscar validación en redes sociales. El alivio superficial que proporciona el “sadfishing” puede agravar la angustia cuando la atención en línea se desvanece.
Proyecciones futuras y datos alarmantes: Según la OMS, se espera que los problemas de salud mental sean la principal causa de discapacidad en 2030. En España, hasta el 40% de la población enfrenta problemas de salud mental, con casi el 15% reportando ideas o intentos suicidas, según la Confederación Salud Mental España y Fundación Mutua Madrileña.
A pesar de que la visibilización en redes ha aumentado las consultas profesionales, es crucial destacar la importancia de buscar ayuda profesional adecuada para abordar los problemas de salud mental en lugar de depender de la validación en línea. El “sadfishing” plantea una realidad compleja donde la atención en redes no puede reemplazar el tratamiento y el apoyo terapéutico necesario para afrontar estos desafíos de manera saludable.




