Parece tremendamente complicado lo que se está manifestando en todo el mundo y la mayoría de la gente percibe de por sí, bastante complicada su propia vida, porque mucho de lo que pasa en otro vecindario lejano dentro de su ciudad le afecta directa o indirectamente, lo que sucede en otra ciudad de alguna manera modifica algo en su “ordenada” rutina. Algún suceso en otra parte del país, incluso en otro país al otro extremo del planeta, viene y toca sustancialmente el ritmo que su vivir… Tenía.
Nos topamos con desconocidos, conocidos, amigos y familiares que nos comentan de “nuevas” informaciones sobre teorías, formas de pensar, sentir o percibir nuestro alrededor. Incluso de como percibirnos a nosotros mismos y conocernos… ¿Cómo no voy a conocerme a mí mismo? Dudan muchos.
Al tiempo que todo esto confunde nuestras mentes, los políticos luchan encarnizada y desvergonzadamente por atraer nuestra atención a sus “soluciones” arropados en su piel de oveja ya muy desgastada, rota por el largo y extremo uso, mostrando descuidadamente sus garras y colmillos de hienas. Agregando más ruido al ya existente.
Tan acostumbrados estamos a las convenientes cómodas rutinas de lo que llamamos erróneamente, vida, que se nos complica demasiado entender que nos está pasando y aferrados, insistimos en mantener a toda costa nuestros caminitos y hacer como que todo sigue igual o queremos creer que todo volverá a la “normalidad”. Tenemos que volver a encausar la “realidad” al camino “que debe ser”, porque si no ¿Cómo vamos a cristalizar nuestros sueños y objetivos que nuestros papás, abuelos y bisabuelos esperan de nosotros y ser el orgullo de la familia? Espero se entienda el sarcasmo en la pregunta.
En el ejemplo de los políticos, dije hienas en vez de lobos, porque creo que la comparación se ajusta aún más al político actual que más que cazar la obtención de poder, se ha vuelto carroñero del poder. Muertos de hambre pelean entre ellos por los despojos, mientras el paradigma de la democracia se despinta, se desmorona y se cae. Claro, también se parecen más a las hienas que al lobo, que tiene cierta majestuosidad.
Como buenas ovejitas que nos hicieron creer que éramos, con todo el desmadre que sucede en el mundo, desmadrándose todos los sistemas de política, economía, costumbres, relaciones, etc. Buscamos desesperados al líder de la manada que nos va guiar en este mundo que en un abrir y cerrar de ojos se volteó patas arriba… Pero los “lideres” andan zurrados corriendo por sus vidas unos y otros gritando recetas que no funcionaron cuando la vida “estaba bien” y se nota a todas luces que andan más perdidos que nosotros. En pocas palabras, al parecer, ya no hay ni va a ver líder. Cada uno va a tener que trazar su ruta, diseñar como quiere vivir.
¡¡Pánico total!! ¿Cómo voy a yo solito a rediseñar mi vida? Bueno pues aquí es donde obtiene sentido esa frase que nos recitan todo el tiempo en la espiritualidad: “Deja de poner tu atención fuera de ti y ponla dentro de ti, conócete y aprende de ti”… Ojo, de nuevo les recuerdo… Espiritualidad sin religiones, porque algunos ya habrán notado que todas las religiones están haciendo aguas también, igual que los demás subsistemas que conforman el todo de la forma en que veníamos viviendo.
Recuerdo las películas de tragedias aéreas, siempre los que entran en pánico son los primeros en salir del guión de la película, por decirlo suavemente… Por eso debemos desaprender lo que nos enseñaron, educaron, adoctrinaron, programaron, llámenle como gusten, porque siempre nos dijeron que éramos débiles, sin importancia, insignificantes, dependientes, comunes, etc. Nos hicieron creer que necesitamos un líder o salvador, cuando no es así. Cada uno se ocupa de sí mismo y punto. Pero debemos reaprender eso, porque nos hicieron olvidarlo.
En ciencias naturales nos enseñaron una ley: Sobrevive el organismo que mejor se adapte a los cambios, pero nos lo cambiaron por “la sobrevivencia del más fuerte”… No importa la fuerza física y para darse cuenta basta solo ver como los bullys del planeta, Estados Unidos y los otros países del “1er mundo”, se hunden irremediablemente entre manotazos, patadas e insultos, es decir, la guerra en Ucrania, el genocidio en la franja de Gaza y otros berrinches que se llevan, para variar, vidas inocentes.
¿Pero qué pitos tocamos nosotros en todo el escenario mundial? Cuando entramos en conciencia, es decir, cuando entendemos el real significado de las cosas y comprendemos que no importa que tan bonita parezca una mentira, al final siempre será mala y que además tarde o temprano, eso nos va a golpear y fastidiar o, por otro lado, no importa que tan fea sea una verdad, al final siempre será bueno el resultado… Es cuando nos empezamos a alejar de todo aquello que antes creíamos porque nos parecía bonito o como dicen algunos: Muy nice.
En realidad el mundo se está volteando de cabeza no porque alguien esté atacando a los poderosos, el mundo se volteó de cabeza porque algunos entramos en conciencia y dejamos de creer en sus instituciones, sus religiones, las políticas con sus elecciones y guerras, porque entendemos sus mensajes y símbolos ocultos en programas, películas o música, dejamos de creer en su medicina y estamos aprendiendo a mantenernos saludables al dejar de comer sus productos sin grasa, sin colesterol o deslactosados sin azúcar. Al tiempo que aprendemos de nuestra espiritualidad detectando a los gurús de la espiritualidad que ellos pagan para que nos desinformen y desvíen de nuestro camino.
Vivíamos en laberintos que están dentro de laberintos, pero estábamos acostumbrados a vivir en ellos… Eran NUESTROS laberintos y no queríamos salir a conocer otros laberintos por pereza, por comodidad, también se les llama zonas de confort. Y es donde el universo nos está pateando, en las zonas de confort y así despabilarnos. 1CP
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