No tiene uno ni la más mínima idea del mundo que viven las demás personas… Me considero un hombre común promedio y por lo mismo creía que personas similares a mí, viven vidas similares a la mía, pero no. Hace algún tiempo, platicando con una amiga de toda la vida, pude atisbar cómo ella percibe la vida y la percibe como un infierno, vive en un terror continuo que tolera delante de amigos y conocidos, pero a solas en la noche, esos miedos la torturan implacablemente.
Cuando yo era niño, preadolescente, el miedo que me acosaba era la Tercera Guerra Mundial, más bien el no poder poner a salvo a mi hermano y a mis padres… Mis amigos, mis vecinos, la niña que me gustaba. Empezaba imaginando que construía un bunker bajo tierra y metía a mis papas y mi hermano, luego tenía que hacerlo más grande para que cupiera más gente, le agregaba una enorme bodega para llenarla de comida, enorme tanque para almacenar agua. Mi temor era salvar los más que pudiera. Era un miedo obsesivo, pero nunca llegó a convertirse en terror. El infierno jamás me asustó porque como me sabía bueno, no me preocupaba irme para allá cuando falleciese, el diablo, aunque muy feo y malvado, en realidad lo veía también lejano… Vaya, no sé porqué, pero un miedo terrorífico nunca ha sido parte de mi realidad. Hice el recorrido por mi memoria para encontrar el punto más cercano para poder empatizar con el sentimiento y experiencia de mi amiga y de esa manera poder darle un consejo más certero.
No digo que yo no le tenga miedo a nada, obvio que hay cosas que me asustan y no me agrada pensar en toparme con policías, políticos y otros monstruos, pero la verdad no me causa terror.
Las criaturas o sucesos que siento que puedan amenazarme ya los tengo estudiados y conozco a la perfección sus puntos débiles, en todo caso sé que puedo enfrentármeles.
Pocas veces me quedo callado, eso a veces hace que me arrepienta y otras me llena de gusto y orgullo. Pero es horrible no encontrar cómo ayudarle a alguien… ¡Quien sea!
Cuánto daño le ha hecho a tanta gente lo que nos enseñaron desde pequeños, nos llenaron de miedos y pecados que la mayoría no existen, son tan falsos como las promesas de campaña, pero mucha gente los cree tan ciertos como el aire que respira. Y día y noche viven el terror de las posibilidades que la TV nos retaca todo el día con sus pandemias, sus enfermedades, la guerra en Ucrania que puede convertirse en Tercera Guerra Mundial, la nueva pandemia y su nueva vacuna que ya la tienen, aunque no saben qué enfermedad es… ¡Qué bruto! Cómo ha avanzado la ciencia Jajajaja… Perdón, es que no puedo evitar reírme de las pendejadas que sacan en las noticias.
Esa es la diferencia tal vez, por eso yo no tengo miedo, porque sé que son mentiras. Tengo la boca chueca de decirles a todos a quienes conozco o no, que no vean los noticieros de la tele, porque el 95% de lo que publican es mentira y el otro 5% hay que dudarlo. Me consta, trabajé en medios, mi carrera me preparó para engañar a la gente con mensajes en los medios masivos de MANIPULACIÓN.
En la carrera llevamos dos o tres semestres de la materia Manipulación de masas y los capítulos uno y dos eran sobre… y así se llamaban: La Iglesia Católica. Wow dije ¿cómo?
No voy a hacer una predicción, sino un anuncio, para mediados de octubre de este año 2023 nos van a salir con que llegó una nueva pandemia y más letal que la anterior. Que debemos encerrarnos y volver a usar el bozal… Digo la mascarilla. Ni se preocupen, es otra obra de teatro y para finales de diciembre se les cae la pandemia pedorra esa. De hecho, Rusia y China ya están acusando a Estados Unidos, Europa y a sus minions canadienses y australianos que están llevando a cabo una estrategia para perjudicar la economía mundial y hacer negocios con el miedo de la humanidad. Qué diabólicos ¿No?
Bueno… Si no les hacemos caso, se les cae su teatrito. No tengamos miedo. En realidad, debemos aprender a racionalizar el miedo y aprender a analizar no sólo la información de un canal, hay que buscar en redes sociales otras informaciones y compararlas. Las noticias terroríficas de los medios tradicionales hay que verlas al revés de lo que nos dicen. Esto lo sabemos muy bien quienes venimos de los tiempos en que el peso se devaluaba a diario. Si nos decían los medios de que el peso estaba más fuerte que nunca, sabíamos que venía una devaluación fuertísima y todos corríamos a comprar dólares. Si decía blanco era negro, eso no ha cambiado. No tengas miedo de nada, porque hasta la muerte es falsa… La vida sigue. 1CP
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