HERMOSILLO, Sonora.- Después de pasar más de un año con un tratamiento de cáncer de mama, Ana Elizabeth Hernández superó la enfermedad y recibió el que considera el mejor de los regalos: Un hijo.
El médico le dijo a Ana Elizabeth que no podría volver a embarazarse, a pesar de que por muchos años lo intentó, y no fue hasta que terminó su tratamiento de cáncer que logró lo impensable.
Lo busqué mucho tiempo, y todo lo que tuve que pasar para tener un bebé, cuando me dijeron estaba resignada, fue bastante triste, pero una gran alegría para mí después de todo lo que pasé”, platicó.
Ana Elizabeth tenía 38 años de edad cuando en el 2020 fue diagnosticada con cáncer de mama triple negativo, en ese tiempo estaba la pandemia por Covid-19 y se le dificultaba conseguir médicos para que la operaran en el IMSS.
Después de realizar diferentes actividades, reunió los fondos para contratar un anestesiólogo y un patólogo particular para que estuvieran en la cirugía donde se hizo la extirpación del tumor, y después inició tratamiento de quimio y radioterapia.
En compañía de su hijo, de 20 años de edad, sus padres, familiares y amigos, logró sacar fuerza para continuar con el doloroso tratamiento y el 10 de enero de 2021 le dijeron que había superado el cáncer y entraba en etapa de remisión por cinco años.
Sin saberlo, en ese momento se encontraba embarazada, pasaron meses y las molestias que ella atribuía a las secuelas del cáncer y el tratamiento, eran los síntomas de gravidex que fue detectado a las 22 semanas.
Lloré mucho, tal vez no de felicidad, de preocupación de cómo viniera, decía ‘va a venir enfermo y yo estoy débil, no me siento preparada’, y he batallado mucho, salió muy enfermizo, pero mi mamá fue mi mejor consuelo y es una bendición”, dijo.
El pasado 6 de octubre Sebastián cumplió un año y el próximo 10 de enero, Ana Elizabeth cumplirá dos años de la etapa de remisión, ahora con su experiencia y testimonio busca dar consuelo a las demás mujeres que han pasado por una situación similar, pues asegura que el cáncer no es sinónimo de muerte.
La vida sigue, hasta el último momento podemos vivir la vida plena. Yo estoy bien, tranquila, pero si temo, el doctor me dijo ‘no es nada seguro, todo puede pasar’, estoy consciente, concluyó.
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