Primero haremos un breve análisis de cómo somos los mexicanos y cómo nos ven en otros países, para esto usaremos una vieja anécdota que circuló hace algunos años.
“La ONU, siempre preocupada por el bienestar de los países afiliados a ella, decidió realizar la encuesta más grande de su historia. La pregunta fue: “Por favor diga ¿qué opina su país sobre la escasez de alimentos en el resto del mundo?”.
Los resultados han sido desalentadores. La encuesta ha sido un fracaso porque:
-
Los argentinos no entendieron el significado de “por favor”
-
Los cubanos, extrañados, pedían que les explicaran qué era “opinar”
-
Los europeos no entendieron lo que era “escasez”
-
Los africanos en general no sabían qué eran “alimentos”.
-
Los americanos preguntaban “qué era el resto del mundo”
-
Los mexicanos están esperando que el Congreso se ponga de acuerdo y autorice el fidecomiso que formó el Gobierno para contestar la encuesta. Como no lo hicieron, hay que esperar a que se abra el nuevo período de sesiones.
Esta anécdota obviamente exagerada, refleja en forma general, lo que cada país comunica a los demás pueblos, su forma de ser y actuar y de cómo pensamos la mayoría de los mexicanos. En una mesa muy plural de cafeteros hice esta pregunta y aquella tranquila mañana se convirtió en una auténtica cena de negros. “Somos impuntuales e irresponsables, muy machos, tercos, creativos, tenaces, víctimas, incomprendidos, convenencieros, etcétera. No es fácil definir como somos los mexicanos en una forma general como tratamos de hacerlo aquella mañana, pero una cosa si sacamos en claro: El mexicano como todo ser humano es: convenenciero, y aunque la palabrita no nos acababa de gustar tuvimos que aceptarla.
Y aquí vino la pregunta clave: ¿Si soy convenenciero puedo ser demócrata? Y si me considero demócrata puedo contestar las siguientes preguntas claves: ¿Realmente el petróleo es nuestro y lo estamos aprovechando íntegramente como se debe? ¿El agua le estamos dando el valor tan grande que tiene? ¿La generación de fuentes alternas de electricidad y nuestra gran riqueza que representan 12,000 kilómetros de litoral, las atendemos?
La democracia es sinónimo de verdad, por lo tanto, la democracia no puede decidirse por votación porque no se decide por votación quien está o no en lo cierto, ya que los humanos siempre nos vamos y votamos por lo cómodo, por lo que nos conviene y las mentiras son muy cómodas, puesto que lo único que hay que hacer con ellas es creerlas.
En cambio, la verdad requiere de esfuerzo, estudio, trabajo riesgo, sólo así encontraremos la respuesta a las preguntas anteriores, Encontrar la verdad es la base de una democracia real y efectiva y eso depende de cada uno de nosotros.
Democracia es compromiso
Y para encontrar la verdad,
Se prohíbe ser sumiso
Es la triste “realidad”
Lea el artículo completo aquí.



