HERMOSILLO, Sonora.- En un contenedor de basura, al ras de una banqueta o en cualquier rincón, personas sin hogar duermen a la intemperie y se cubren del frío con lo que tienen, otros con una cobija que alguien les donó.
Algunas personas en situación de calle no tienen problemas de adicciones, pero viven en la indigencia por problemas familiares y mentales, incluso buscan la forma de ganarse unas monedas.
Marco Antonio Zavala García, vive en situación de calle y de ser un trabajador de la construcción, pasó a la indigencia hace apenas un mes en Hermosillo, donde soporta el hambre y las bajas temperaturas.
El hombre, de 49 años de edad, originario de Culiacán, Sinaloa, expresó que él tiene cerca de un mes en situación de calle y no tiene problemas de adicción, pero sí uno emocional.
Zavala García sufrió el “golpe emocional” cuando su pareja le quitó el dinero que tenía ahorrado, dijo, y luego lo despojó de su propia casa.
Me fui a trabajar a Culiacán un tiempo y ahora que volví el 17 del mes pasado no me quisieron abrir la puerta de la casa, ya no tenía ni dinero en el banco (194 mil pesos) que le alcancé a meter a la cuenta y pues la mera verdad me decepcionó gacho”, recordó.
La relación que tuvo con la mujer fue de 13 años, platicó, nunca pensó que le quisieran despojar de su propia casa que él construyó, aunque prefirió salirse de casa porque su esposa y sus cuatro hijastras, no tienen donde vivir.
Marco Antonio, de oficio albañil, aseguró que el poco trabajo que ha tenido solo le ha alcanzado para alimentarse, pues para rentar una casa no le alcanza, lo cual lo obliga a dormir en las afueras de Catedral.
Ahí, en una banca y a la intemperie, el hombre duerme arropado con cobijas que le han regalado y aun así se aguanta el frío.
En el parque del Centro conocido como El Mundito, ubicado en bulevar Jesús García entre Morelia y Elías Calles, se reúnen decenas de personas sin techo porque es el punto, donde algunas personas de buen corazón en las mañanas les llevan alimento, o bien, tienen la oportunidad de ganarse algunas monedas a cambio de lavar un auto, incluso, arriban para sentir “lo calentito” del Sol.
BAJA FLUJO
Juan Carlos Granish, encargado del Patronato Casa Amiga, informó que el flujo de personas que piden apoyo para hospedarse ha disminuido en este mes en comparación con diciembre del año pasado.
Antes se llenaban hasta 50, 60, 70 personas, y ahora a lo mucho 30, entre 20 y 30”, expuso, “con la cuestión de la postpandemia y todas esas cosas se bajó mucho la llegada de personas del Sur que se venían a trabajar a los campos”.
Las atenciones que da Casa Amiga, indicó, que son desayuno, cena, alojamiento, baño con agua caliente, y entre semana hay talleres de lectura, escritura y sicología, con un horario de las 18:00 horas y se retiran entre 05:00 y 06:00 horas de la mañana.
La prioridad es atender a las personas que trabajan, que por problemas de la vida se quedaron en la calle, por lo que no permiten la entrada a personas con adicciones.
En Hermosillo, aseguró, que aparte del Centro Galilea y Casa Amiga, no hay un albergue que auxilie a personas en situación de calle y solo se habilitan en situaciones de emergencias.
Según la Conagua, los hermosillenses vivirán una Navidad fría, mientras que en la Sierra alta se pronostican temperaturas bajo cero y nevadas el 25 de diciembre.
El servicio del clima dio a conocer que hay cerca de un 80% de probabilidades de lluvia para la ciudad de Hermosillo durante los próximos días viernes 22 y sábado 23 de diciembre, así como las condiciones frías para Navidad.
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