HERMOSILLO, Sonora.- Una colección de más de 4 mil muñecas de todas partes del mundo y de México tiene en su domicilio Ana Celia Saavedra Higuera, de 86 años, quien en su infancia se dedicó a trabajar y no tuvo los juguetes que hubiera querido.
La vecina de la colonia San Benito cuenta que su niñez la vivió en la colonia El Mariachi, creció con su abuela, trabajó en la venta de comida y solamente le regalaron una muñeca de material que resultó ser muy frágil y duró muy poco tiempo.
Nada más tuve una muñeca, antes había unos monos muy bonitos como de pasta que se quebraban, pero ese lo cuidaba mucho porque era el único que tuve, lo cuidaba como oro molido, no eran como los de ahora de plástico”, recuerda.
Las muñecas sólo las veía en los aparadores de las tiendas. Al crecer aprendió costura y bordado y esto le ayudó a elaborar sus primeras muñecas de trapo.
Cuando se casó con Carlos Contreras Uruchurtu, comenta, empezó a confeccionar muñecas para vender, y algunos de esos modelos aún los conserva.
Parece que fue ayer cuando en los comercios cercanos al Jardín Juárez compraba las manos, pies y cabezas de las muñecas, las cuales acomodaba en un envase de plástico, cubría con la ropa que ella les confeccionaba y las ponía en venta.
Al crecer sus ocho hijos, relata, le empezaron a regalar las muñecas de diferentes partes del mundo y empezó así la colección que mantiene bajo llave en un cuarto exclusivo.
Me empezaron a regalar y a regalar, y yo compraba y como sabían que me gustaba me traían, muchas compré yo y otras me han regalado y así se fue juntando, total que ahorita ya no me caben”, añade.
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COLECCIÓN MUY INTERNACIONAL
Ana Celia Contrera Saavedra, hija de la coleccionista, detalla que las muñecas que tiene son de Japón, Jerusalén, Cuba, España, Argentina, Rusia, Estados Unidos y de varias partes de la República Mexicana.
A ella siempre le han gustado las muñecas, dice que Santa nunca le trajo una muñeca y siempre empezó a coleccionar antes de una tienda que vendían por la Veracruz y la gente que sabía le empezó a regalar y a regalar”, agrega.
Cualquier monito que se encuentre, señala, muy seguramente su mamá la peinará, le hará un vestido y gorro y lo pondrá en su colección. El tener estos juguetes y realizar actividades como pintar cerámica, cuidar las tortugas y a un perrito la mantienen activa, menciona su hija.
Ana Celia Saavedra Higuera cuida con esmero su colección de muñecas, pues quiere que pasen a manos de sus hijas y 18 nietos.
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