HERMOSILLO, Sonora.- En el mero centro del barrio de Villa de Seris, un abarrotes se ha mantenido desde hace casi siete décadas, atendido desde siempre por la señora Delfina Barragán Quihuis.
A sus 90 años la señora Delfina aún atiende Abarrotes Chiquita, negocio que abrió hace 68 años con su familia y que a pesar del crecimiento de las tiendas de conveniencia, los supermercados y la apertura y cierre de varios abarrotes, aún se mantiene.
Abarrotes Chiquita inició como una pequeña caseta donde Delfina vendía raspados, a petición de los clientes que poco a poco comenzaron a llegar, agregó artículos de abarrotes hasta convertirse en el negocio de hoy.
Empecé vendiendo raspados, hice una casetita, nos cambiaron para el solar y me decía ‘vende azúcar, vende cosas de abarrotes, leche nido’ y así hice el casillero que está ahí, la balanza tiene los mismos años que tengo de changarrera”, platicó.
Delfina aún mantiene en este pequeño negocio el estante, el mostrador y la balanza con las que inició hace 68 años.
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A pesar de que se han adaptado poco a poco a la tecnología, con apoyo de su hija María Eugenia Ocaña y su nieta Cynthia Dávila, la señora Delfina aún mantiene una cartera de clientes preferenciales a los que les fía.
“Ahora es diferente la venta, con el cliente como que ya lo conoces, ya se conocen, hay confianza y se crea un vínculo diferente”, dijo su nieta Cynthia.
Por ser la abarrotera más legendaria de Hermosillo, Delfina Barragán recibió un reconocimiento y un premio por parte de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope).
Marina Sotomayor, presidente de la cámara, detalló que entre un registro de alrededor de 45 abarroteros, se eligió a Abarrotes Chiquita.
Entre los otros registrados se encontraron edificios que contaban con más de cien años, pero estos no eran atendidos por la familia original, y por ello eligieron a Delfina como la abarrotera más legendaria.
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