HERMOSILLO, Sonora.- La valentía para enfrentar las pruebas de la vida y el amor de madre por sus hijos, alentaron a Francisca Salazar López a convertirse en una “Súper Mamá”, quien logró junto con su hijo con discapacidad motora, culminar la Licenciatura en Cultura Física y Deporte.
La mujer, de 49 años, es madre de dos jovencitas y de Armando, de 30 años de edad, quien tiene una discapacidad a causa de un angioma cavernoso en el tallo del cerebro.
Fue sometido a cirugía cuando tenía 17 años y una segunda más a los 19, y a raíz de eso, quedó con una discapacidad motora permanente.
“Te cambia totalmente la vida. Has de cuenta volver a empezar con él, porque Armando quedó como bebé, se puede decir, sin poder caminar y con muchas secuelas que ha ido superando poco a poco.
Quedó totalmente inmóvil al principio. Quedó afectado del lado izquierdo y lo llevé a rehabilitación, y pues sí avanzó, caminó a los cuatro meses después del primer evento y a los dos años pues otra vez, otro derrame, lo volvieron a operar y ahí ya no pudo caminar”, relató.
Al principio Francisca sintió que se le “cerró el mundo”, pero su personalidad alegre y positiva le ayudó a no darse por vencida.
Yo me considero una persona alegre y también positiva, y con muchas ganas de seguir la vida. Como le digo a Armando: Dios nos pone muchas piedritas en el camino, pero hay que hacerlas a un lado y mientras él nos tenga aquí, pues hay que seguir adelante”.
“Todo esto me ha hecho muy valiente, muy perseverante para sacarlo adelante. Siempre he sido ama de casa y tengo dos hijas más, son menores que Armando, y fue un poco complicado.
“Sí fue difícil aceptar la situación en la que yo estaba en ese momento. Entonces, dije: Ni modo que me quede de brazos cruzados. No, es mi hijo y lo voy a sacar adelante; y pues así he andado con él, haciendo todo para que él sea lo más independiente posible, que es lo que yo quiero”, dijo.
PIEZA CLAVE
La orgullosa madre platicó que cuando Armando tenía 26 años le confesó que quería estudiar una carrera, ya que no sentía avance en sus terapias y quería aprovechar mejor su tiempo en el estudio.
Alentado por su familia decidió estudiar la Licenciatura en Cultura Física y Deporte en la Unison.
“Nos levantábamos muy temprano, a las 04:30 de la mañana, para alistarlo a él, alistarme yo y estar a las 07:00 en la universidad.
“Él no puede escribir y a parte ve doble, no ve bien tampoco”, agregó, “yo escribía por él, tomaba las notas; en los exámenes yo escribía, él me decía qué se tenía que poner en las respuestas y eso”.
Francisca fue una “Súper Mamá” y durante cuatro años, acompañó a su hijo a la universidad y lo asistió al 100%, desde sus estudios hasta su movilidad, lo que prácticamente la convirtió en licenciada en Cultura Física y Deporte, igual que su hijo.
Orgullosamente Armando fue el promedio más alto de su generación y de la División de Ciencias de la Salud; el promedio fue de 98”, dijo.
“No me dieron el título porque no estaba inscrita y tengo solamente la secundaria, sólo lo acompañaba, pero me dieron un reconocimiento en la graduación”, expresó.
En octubre de 2022, Armando recibió el título y en noviembre ingresó a la Universidad de Guadalajara para estudiar una maestría en línea en Cultura Física y Deporte.
“Es difícil aceptar de un principio una situación así, a una como madre, pues sí duele”, agregó, “pero tenemos que seguir, no hay que ser cobardes”.
Sí, de vez en cuando, cuando me siento bajoneada, yo misma sí me doy ánimos y pienso en todo lo que hemos logrado y me digo a mí misma: ¡Qué freg… soy!”
“Uno no debe de acobardarse”, consideró, “debe seguir adelante, luchar junto con ellos y más si ellos ponen más de su parte”.
Lea el artículo completo aquí.




