HERMOSILLO, Sonora.- A pesar de los grandes negocios y el pasar de los años, Frutería Briceño mantiene una tradición de casi 100 años y cinco generaciones en el Mercado Municipal.
Edgardo Briceño Quihuis es de la tercera generación de esta familia que ha mantenido este negocio que comenzó su abuela a inicios de la década de los años veinte.
Eran puras bancas, eso me decían, ella trabajaba enfrente en el Parián, vendían quelites, verdolagas, acelgas, era lo que vendía en ese tiempo, después se pasaron para el Mercado, y mi madre, Guadalupe Quihuis Molina empezó en 1933”, comentó el señor Edgardo.
Cuando Edgardo tenía 12 años, en el año 1963, su mamá lo comenzó a involucrar en el negocio familiar, desde pequeño se dedicaba a bolear zapatos y vender chicles en el Centro de Hermosillo y después comenzó a hacer sus labores en la frutería.
Barrer, limpiar, acomodar las cajas y las verduras, fueron los primeros pininos que el señor Edgardo hizo en este negocio a temprana edad.
Años más tarde se fue un tiempo a estudiar Medicina a Guadalajara, pero por alguna razón regresó a Hermosillo se casó y tuvo cuatro hijos a quienes les transmitió el gusto por el comercio.
Regresé y me reintegré al Mercado, me casé y tuvimos cuatro hijos y los cuatro trabajaron en el mercado, los cuatro estudiaron carrera, pero a uno le gustó el negocio y se ha quedado. El comercio es otra profesión, el tener trato con la gente, el diálogo, saber la balanza”, compartió.
“COMA POLLITO Y LLEGARÁ A VIEJITO”
En 1998 Edgardo, ante la necesidad de contar con más negocios que ofrecieran otro tipo de carnes, abrió el negocio aledaño de “Los pollos del Gallo”, con el eslogan “coma pollito y llegará a viejito”.
El negocio le ha dejado grandes satisfacciones, dijo Edgardo, ha conocido a deportistas, políticos y artistas que han pasado por los pasillos del Mercado Municipal.
A pesar de los supermercados y los comercios nuevos que han abierto en el corazón de la ciudad, el Mercado continúa como el punto de reunión de los hermosillenses y visitantes, dijo Edgardo.
“Hace 40 años estaban enfrente del Parián se paraban los ruleteros y los quitaron y nos afectó mucho, después pusieron un super en el centro y nos afectó, pero bendito Dios en el Mercado tenemos mercancía de diario, toda la gente convive y sabe que es de diario”, destacó.
A sus 72 años quiere seguir con este negocio e involucrar a sus demás nietos, ahora también una de sus nietas, quien tiene 16 años, acude los fines de semana a ayudar a su padre y abuelos en este negocios.
Aunque no tiene una fecha establecida del inicio del negocio, según algunos cálculos, este año Frutería Briceño cumplirá 100 años en el Mercado Municipal.

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