Hermosillo, Sonora.- Eduardo Berterretche Sicari es un pizzero de 49 años, y originario de Uruguay, que llegó por amor a Sonora tras conocer a la mujer que actualmente es su esposa y con quien tiene una hija.
En 2007, Eduardo se fue de vacaciones de Uruguay a Ciudad de México, y cuando estaban por finalizar, uno de sus mejores amigos le dijo que se quedara unos días más para disfrutar las bellezas del país.
Pero la sorpresa más grande se la llevó Eduardo, no por observar la pirámide de Chichén Itzá o nadar en los cenotes de Yucatán, sino al ver el a una bella mujer sonorense.
¿Cómo llegaste a Sonora?
“Pues ahora sí que por amor se podría decir, porque conocí a la que es mi esposa en el D.F., yo trabajaba en Ciudad de México y ella cubría puestos de trabajos en Comisión Federal de Electricidad, y en esas idas seguidas que ella iba pues nos conocimos salimos y eventualmente le pedí matrimonio”, detalló Berterretche.
O sea, llegas a la Ciudad de México, te enamoras y dices ‘aquí me quedo’…
“Y aquí me quedé”, dijo Eduardo sonriente.
“En lo que la conocía porque ella es de Ciudad Obregón, pero como ella vivía y trabajaba aquí en Hermosillo pues venía a visitarla aquí -a Hermosillo-, y me di cuenta que aquí pues es un lugar que está en expansión y hay mucho para hacer”, dijo Berterretche.
Son casi nueve mil kilómetros los que separan a Eduardo de su tierra natal, donde viven las personas que más ama, como sus padres y hermanos, pero decidió vivir en el desierto de Sonora con una mujer de Obregón.
El calor de Sonora es tan ardiente como el horno que Eduardo tiene en la cocina de su negocio, pues al llegar a Hermosillo en 2015 optó por abrir una pizzería al estilo de Uruguay para convidar su amor por esposa e hija, con su pasión por elaborar este platillo gastronómico y con decoraciones alusivas a su país natal.
Además de estar enamorado de su esposa y los atardeceres tan coloridos de Sonora, Eduardo también está deslumbrado por la buena calidad de los ingredientes que utiliza para preparar pizzas de un metro de largo.
En una de las paredes de su restaurante “Pizzería Uruguaya Perro Cimarrón” en la colonia Viñedos, se encuentra un mural de un perro cimarrón, pintado a mano alzada.
Esta figura es representativa de su país, emblema y estandarte de Uruguay, por su significado de amor, lealtad y fidelidad, ya que en 1825 cuando fue la guerra de independencia de dicho lugar, estos perros salieron a combate por cuenta propia.
“No es que los entrenamos y los mandamos al frente a matar gente, no. Cuando el general daba la orden de atacar, el soldado atacaba y el perro salía a defender al soldado. Son extremadamente fieles, van a dar la vida por ti sin chistar. De hecho hay un escrito que dice ‘cuando no tenga soldados, pelearé con perros cimarrones’”, compartió Berterretche Sicari.
Tanto Eduardo, como su esposa, velan por que a la pizzería le vaya de lo mejor, misma que se ha ganado el corazón, estómago y paladar de los hermosillenses que la visitan, además, si te encuentras a Eduardo en el lugar se sentará contigo en la mesa para platicar y te sientas en un lugar amigable.
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