HERMOSILLO, Sonora.- Linda Noemí Martínez Anaya conduce la unidad de transporte público de la Línea 15 mientras saca adelante a sus hijos tras el deceso de su esposo, quien la motivó a seguir su sueño de manejar camiones.
Ella es una de las 28 mujeres con licencia vigente que trabajan en el Instituto de Movilidad y Transporte.
y maneja con habilidad el camión
La operadora, de 34 años, comenta que trabaja como chofer desde hace dos años y, aunque siempre le ha gustado manejar, nunca consideró seriamente dedicarse a ello hasta que comenzó a tener problemas económicos.
Mi esposo, que en paz descanse, me insistía mucho para que yo entrara a trabajar aquí y yo le decía que estaba loco, que estoy muy pequeña de estatura para manejar estos ‘animalones’”, recuerda.
“Después de seis años de haber muerto, dije: ‘Bueno, vamos a ver’, probé y pues aquí estoy encantada de la vida, me gusta mi trabajo, me gusta manejar, me gusta estar arriba del camión y tratar con la gente”, asegura.
Tengo aspiraciones a llegar más arriba, quiero irme a conducir trailers, ya después de un tiempo cuando mis hijos estén más grandes porque aún me necesitan por la escuela y no puedo dejarlos mucho tiempo solos”, comenta.
El hecho de que sea su trabajo ideal, no significa que no tenga sus propios problemas, pues lo más difícil de manejar un camión, según su testimonio, es permanecer al pendiente del tráfico y soportar el horario de trabajo.
Linda Noemí también ha sido víctima de malos tratos por parte de los usuarios del servicio y, aunque no son agresiones frecuentes, sabe que está expuesta a este tipo de incidentes.
“Cuando estaba en la Línea 1, trabajaba jornada completa en ese entonces, y se subió muy alcoholizada una persona que me pidió que la bajara sobre vialidad, cuando no quise me comenzó a ofender y agredir verbalmente”, relata, “lo extraño es que habiendo personas arriba de la unidad, no me defendieron, ni siquiera porque soy mujer”.
Pero también hay rayos de luz que la convencen de que eligió el mejor oficio.
MUY TRABAJADORA
A la vida de un chofer de camiones no le sobra tiempo, menos a quien además es madre y padre a la vez.
Linda Noemí Martínez Anaya se despierta de lunes a viernes antes de que salga el Sol, para llegar al Centro de Pernocta a las 04:30 horas, salir al punto de inicio de la ruta a las 05:30 y empezar las seis vueltas en el circuito programado.
Dado que el camión línea 15 Villa Bonita que tripula no tiene relevo, a las 15:28 horas deja la unidad en el Centro de Pernocta y es libre de sus deberes laborales después de las 16:00 horas.
Linda Noemí es madre de tres hijos, dos niños y una niña, de 10, 15 y 17 años respectivamente, quienes están orgullosos de ella y constantemente la alientan a dar lo mejor de sí, pues tienen la certeza que es capaz.
Voy a mi casa a recoger a mi niño a la escuela y hago toda la labor de mamá, tengo que acostarme temprano, lo más tarde que me puedo acostar a dormir son las nueve de la noche porque debo madrugar”, explica.
Linda Noemí exhorta a todas las mujeres con inquietud de manejar vehículos grandes a que se animen a vivir esa experiencia.
Es cuestión de animarse”, asegura, “es como cualquier vehículo salvo por las dimensiones, pero con la práctica se pierde el miedo y haz de cuenta que andas en un ‘bocho’”.
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