La ministra Norma Piña, presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se ha convertido en un símbolo.
Así es, en un tiempo donde parece que todo el poder está de un solo lado, en un momento donde todos los días se realizan juicios y se dictan sentencias desde Palacio, en una época donde parece que sólo hay una voz y que no hay más opciones, de pronto, casi por casualidad y quizá sin que ella misma lo esperara, aparece una mujer que se ha convertido en símbolo.
Símbolo de la resistencia, símbolo que da un poco de luz y esperanza, frente a los ataques de ese lado oscuro de la política.
No es que haya hecho grandes actuaciones, simplemente se ha comportado con mesura, con tino, con respeto y en congruencia. Así, con esas características que parece que no son muchas, pero son necesarias, Norma está en la voz de todos los mexicanos, Piña está en playeras, está en imágenes, está en masajes y está dando fuerza a algo que parecía perdido, está abriendo la posibilidad de que las cosas si pueden ser diferentes, que no tenemos porque resignarnos al continuo deterioro.
Las voces que hoy se deben escuchar y son muy necesarias son precisamente las de personas como Norma, como la Ministra Piña, que, en muy pocas apariciones, en muy pocos discursos se ha ganado el respeto de casi todos y el desprecio y odio de los que solo tienen oídos para una sola voz, que es la voz de la falta de tolerancia, de la ausencia de derechos humanos, la voz del engaño, de la destrucción.
La ministra ha sido y seguirá siendo señalada desde Palacio como enemiga, ha sido y seguirá siendo objeto de descalificaciones por parte de aquellos a los que no les gusta la ley, de momento, es pronto, es realmente poco tiempo el que ella ha aguantado. Ella ha resistido más incluso que otros que al primer ataque se desmoronaron.
Afortunadamente la ministra ha encontrado afectos, apoyos y soportes.
Pero la gran prueba, el fuego de verdad, se verá si declaran o no inconstitucional el llamado Plan B, será ese momento donde la Corte, presidida por Norma Piña, se vestirá de gloria, o será derrotada como otras tantas instituciones.
Norma los ojos están puestos en tu persona, sobre tus hombros ha caído una enorme responsabilidad, si logras salir adelante, si haces lo que la norma te pide, la historia te reconocerá como esa gran figura que estuvo al frente de la resistencia en tiempos de oscuridad.
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