Estamos, debemos estar de luto continental, la muerte de los migrantes a causa del fracaso continental de las políticas migratorias de todos los países involucrados nos obliga a reconocer la realidad.
Las muertes, las lágrimas, el dolor provocado por la falta de acción criminal de los funcionarios del Instituto Nacional de Migración, la falta de ética de las autoridades que desde ya intentan lavarse las manos, la ausencia de vergüenza de todos, ha provocado esta tragedia.
“Esta es una prueba de fuego para la 4T” ha señalado Epigmenio Ibarra uno de los principales voceros de la 4T, ha dicho también que “En esto de juega la vida la 4T”.
El dolor del migrante comienza desde que se ve obligado a abandonar su país, engañado, maltratado, amenazado, continúa este calvario cuando llega a nuestro país, que lo maltrata nuevamente, lo engaña, lo asalta, lo ofende, lo secuestra, lo mata. Los que llegan a la frontera nuevamente son engañados, asaltados, maltratados y como ha pasado en Ciudad Juárez, son asesinados por la indolencia, por la negligencia, por la indiferencia, por las políticas migratorias.
Los funcionarios responsables se hacen que la virgen les habla, torpemente intentan repartir culpas, fingen sonrisas. Hablan de trabajo en equipo, dicen que el Gobierno no es de uno o de otro, es un gobierno que encabeza López Obrador y es responsabilidad de todos… así intenta el secretario de Gobernación disminuir su responsabilidad. Marcelo le contesta por la vía de las redes “Cada cual debe hacer lo que le corresponde a esta hora”, así también Olga Sánchez Cordero, demanda una investigación a fondo, quien fuera la primera secretaria de Gobernación de AMLO. Lo que estamos viendo es un lavadero de manos en términos bíblicos, se reparten culpas y también patadas. Poco les importa la tragedia o eso parece.
Son cárceles, no estaciones migratorias, son tratados como criminales, estos pobres hermanos, que lo único que quieren es soñar que todavía hay esperanza.
Ante la muerte de 39 hermanos migrantes, no se ven las renuncias correspondientes, no se ven las investigaciones de alto alcance, lo que se observa es lo que siempre se ha visto, caen los más débiles, caen los subordinados, caen los más débiles en la estructura burocrática. El elefante es criminal y lento, pero el elefante tiene trompa, colmillos, orejas, cola, etc. Los responsables no son solo las patas del elefante, también lo son los otros elementos del mismo.
¿Pasará la prueba de fuego la 4T?
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