“Mariana es luminosa”, señala la académica y analista Denise Dresser, en un programa de televisión, al referirse a Mariana Rodríguez, quien muchos consideramos es el ariete y motor de los buenos resultados electorales de Samuel García, actual gobernador de Nuevo León.
Mariana ha dado un campanazo de luminosidad electoral en Nuevo León, se ha registrado como precandidata a la Alcaldía de Monterrey.
Esto ¿qué significa? En primer lugar, que va a ganar, no hay quien en su sano juicio quiera enfrentar a una mujer tan popular y querida como lo es Mariana, ¿qué pasaría con Colosio?; en segundo lugar que vamos a observar un fenómeno que en lo personal me parece que no suma para un sistema democrático ya que por un lado el gobernador de Nuevo León será esposo de la alcaldesa de Monterrey, así como en su momento comenté que “todas quieren ser Mariana”, Mariana da un paso adelante y ahora quiere ser “Evita”, refiriéndome a Eva Perón; en tercer lugar se pone Mariana en la vanguardia para la candidatura al Gobierno del Estado, si hace un papel más o menos aceptable en Monterrey, será sin duda la primera gobernadora de aquel Estado; en cuarto lugar, como gobernadora del Estado, le abre puertas a su marido Samuel para una diputación federal (por lo menos) o algún puesto similar que lo ponga de nuevo en la contienda presidencial.
Mariana es luminosa y será más poderosa. Nos quedaremos con la esperanza de que su luminosidad se transforme en eficacia y eficiencia, de no ser así, serán años perdidos, más años que se nos van como agua entre las manos.
Mariana y Samuel, forman la única pareja de poder en nuestro país, una que parece que entiende lo que pueden lograr juntos, sin mucho celo (de momento entre ellos), si continúan trabajando como hasta ahora, quizá sigan logrando éxitos para ellos, esperemos que sus personales triunfos sean en beneficio de los ciudadanos que gobiernan y gobernaran.
En un futuro no muy lejano si la ecuación les sigue funcionando veremos a su pequeña hija y a los que vengan también en cargos de elección popular.
¿Y Dante? Parece que sólo mirando la luminosidad de Mariana con la cual ha quedado cegado.
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