Luego de 3 años regresó a Hermosillo la llamada “Fiesta del Pueblo”, a la cual he podido asistir en varias ocasiones, esta fiesta ha llenado de historias y recuerdos a miles de personas no solo en Hermosillo, en todo el Estado y en quienes haciendo turismo han vivido la experiencia.
Pero los de entonces ya no somos los de ahora, los tiempos han cambiado, las leyes también y el cómo vivíamos y ahora vivimos corresponde a una realidad y a una circunstancia distinta.
En primer lugar, con gusto recibo la noticia que en el “Palenque” ya no se llevarían a cabo peleas de gallos, lo cual celebro, ahora sólo sería una celebración musical. Empezamos bien, pero luego la cosa se fue poniendo complicada.
Vino la manifestación de los jinetes en la cual hay quien se expresa a favor y en contra de algo que parece lógico, pero para muchos es difícil de entender en uno o en otro sentido. Considero que no es necesario, incluso me parece que debería estar terminantemente prohibido que los jinetes desfilaran tomando alcohol. Unos a favor de esto y otros en contra. En lo personal me sostengo en que no es necesario cabalgar y tomar. El desfile, la manifestación tiene me parece un sentido festivo-popular que debe tomar en cuenta la seguridad y la buena convivencia social.
Por otro lado, contamos con nuevas normas, no se puede vender alcohol en el Palenque o en el Teatro del Pueblo, en caso de que existan menores en estos lugares.
Creo que es imposible lograr con éxito lo anterior. ¿Cómo identificar con claridad a un joven de 16 ó 17 años, quizá menos y tener la certeza de que no es mayor de edad?
A los organizadores de estas fiestas no les ha quedado más que declarar lo siguiente: “No habrá acceso a menores de edad a ninguno de los eventos”.
La “Fiesta del Pueblo”, sin venta de alcohol ¿deja de ser una fiesta?
Finalmente, a la distancia, parece por un lado que no tomaron la normatividad con seriedad, el no haber tenido reuniones con las autoridades y organizadores de las fiestas, para determinar un procedimiento y soluciones con la finalidad de no afectar a los visitantes, fue un gran error.
El daño está hecho.
No somos los que fuimos y estamos cambiando, pero antes sería bueno ponernos de acuerdo para que las cosas salgan bien y la fiesta sea tal.
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