Ciudades vibrantes fue el término que utilizo el analista Marco Paz, al hablar de las pasadas Fiestas del Pitic, donde se mostró el mejor lado de todos.
He podido vivir varias Fiestas del Pitic, en los años que llevo viviendo en Hermosillo, recuerdo unas donde un ex gobernador fue increpado por la muchedumbre y un alcalde vitoreado por la misma masa deseosa de desahogo.
La pandemia puso en pausa todo, debo de señalar que las Fiestas del Pitic no sólo quedaron en pausa, venían dejando algo que desear, la calidad de los eventos estaba a la baja.
Sin embargo, lo que acabamos de ver en Hermosillo, Sonora, fue el renacer de las Fiestas y la muestra de que cuando todos nos ponemos a hacer lo que corresponde, las cosas salen bien.
Acudí con mi familia, mi esposa, mis pequeños hijos, mi suegra y mi cuñada, pude disfrutar de múltiples espectáculos, de variedad de representaciones artísticas, música, teatro, arte, danza, pintura y para rematar una cena deliciosa.
En los lugares designados para las Fiestas, debo de resaltar que nos sentimos, seguros, cómodos, tranquilos, las personas reunidas en los diferentes escenarios manifestaron excelente comportamiento y la variedad, el equilibrio y la calidad de los espectáculos se debe de reconocer.
Hermosillo vibró, como lo señala Marco Paz, se mostró lo mejor de los ciudadanos, deseosos de tomar lo que es de ellos, las calles, las plazas, los espacios públicos, también se mostró una excelente planeación y ejecución por parte de los responsables de organizar múltiples eventos.
Fue una verdadera fiesta, fue un gozo, placer y un éxito para todos.
Felicidades a los ciudadanos que vivimos y gozamos, felicidades a los organizadores.
Estas fiestas son un claro ejemplo que las cosas se pueden hacer bien y todos salimos ganando.
Fue por unos días Hermosillo, una ciudad vibrante.
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