Volví a ver Matrix, la primera parte, que es mi favorita, volví a reencontrarme con Neo y con Morfeo, nuevamente el dilema de conocer la verdad, la elección y las consecuencias en el mundo por la rebelión de las máquinas provocada por el desarrollo de la Inteligencia Artificial, máquinas que ahora usan a los humanos como baterías, estos, nosotros, los humanos ya no nacemos de forma tradicional, somos cultivados. Así Matrix y así las consecuencias catastróficas de la Inteligencia Artificial.
Antes que Matrix fue Terminator, robot de alta tecnología que buscaba matar al libertador de la humanidad, frente a la rebelión de las máquinas. Luego este robot se humaniza y se pone del lado del líder rebelde.
La Inteligencia Artificial no tiene alma, no tiene conciencia, no se estremece, no puede en ningún momento igualarse y mucho menos superar al razonamiento humano, que razona en contexto, en entorno, en realidad y circunstancia, con su herencia, con sus miedos y complejos, con calor de sangre y fuego de emociones.
Elon Musk, en una entrevista para Fox News, dijo que la gente debería ser cautelosa con la IA y aconsejó que debería haber supervisión gubernamental porque la tecnología es un peligro para el público.
La Inteligencia Exponencial (IE), va un paso delante de los dilemas que representa la Indigencia Artificial, el manifiesto del Dr. Sixto Moya Herrera, así lo señala, frente a sistemas educativos que no están a la altura de la realidad, habla este manifiesto de todo, habla de educación, de energía, de liderazgo, de humanidad, de visiones complejas y completas, que están por encima de los algoritmos, de la economía y de los sistemas a los que estamos acostumbrados.
No es el tope, no es la cima la IA, es apenas otro elemento creado por la inteligencia humana, que deberá ponerse al servicio de la misma, con una visión exponencial, para que sea en beneficio de la humanidad entera, no como lamentablemente han resultado los sistemas educativos, de salud, de seguridad, económicos, entre tantos otros.
La IA no tiene conciencia, tampoco tiene medio, pero sobre todo no tiene alma. La IE, la Inteligencia Exponencial por otro lado, está cargada de humanidad, de sentido, de conciencia y de realidad.
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