Primera parte
Supongo que me gusta tanto el box como a cualquier otro, sin ser un fanático del deporte, pero sí reconozco que he disfrutado muchas peleas de box, también es necesario decirlo, me he divertido y emocionado con películas sobre cómo este deporte, películas que han marcado época no sólo en el cine, también en la música, por ejemplo, muchas generaciones crecimos viendo la película de “Pepe el Toro”, dirigida por el gran maestro Ismael Rodríguez y protagonizada por Pedro Infante, es la última parte de una de las trilogías más dolorosas del cine nacional, marcada por la pobreza, la tragedia y la opresión, hasta que, por la vía del box, llega un poco de esperanza a nuestro querido “Pepe”, quien por la vía de los puños logra algo de estabilidad.
Por mencionar otra película que evidentemente es más conocida en todo el mundo, hablemos de Rocky Balboa y sus interminables películas que han marcado y siguen marcando época, además con música que incluso puede estar por encima de las mismas cintas. La primera película, la historia del hombre perdido que encuentra una luz en el box es el retrato de muchos boxeadores.
Nuestro país, es un país de campeones, de hombres y ahora también mujeres que por la vía de los puños encuentran una salida a su realidad, pero estos son sólo algunos, lamentablemente pocos, la gran mayoría, en la nueva circunstancia, que tiene que ver con el éxito deportivo y económico, encuentran más pena y pérdidas que antes. Sin embargo, existen algunos que gracias a determinadas particularidades que los rodean, logran mantenerse, logran sobrevivir al triunfo, al éxito, a la fama y en particular al dinero que tanto daño hace en las manos equivocadas.
Este texto tiene su origen hace años y de forma indirecta al boxeador que no es el protagonista de estas líneas, así es, la cuestión es que por invitación de un periódico acudí a una conferencia de Julio César Chávez, boxeador al cual admiraba por su trayectoria deportiva, pero he de reconocer que después de la conferencia, mi admiración ya no fue por sus buenas cuentas deportivas, fue más bien por su actitud ante la vida. He de reconocer que lloré junto con el campeón y muchos de los asistentes a la conferencia cuando nos relató en particular el punto más alto de su carrera, que fue también precisamente cuando se encontró con la droga y con la violencia contra su familia, “La primera vez que probé la droga, fue también la primera vez que le pegué a mi esposa”, confiesa Julio y rompe en llanto el boxeador y con él muchos de los asistentes, “ánimo campeón, ánimo”, se escucha gritar al auditorio. El campeón se recupera y así continúa su charla.
Desde ese día a Julio César, lo veo más como una persona que tiene mucho qué decir y qué contar, más que como un deportista que enfrentó con los puños no sólo a los mejores del mundo, también enfrentó y sigue enfrentado a la vida misma que no deja de ponernos pruebas a todos.
¿Qué tiene que ver todo lo anterior con Jorge “El Travieso” Arce?
Tiene que ver, todo.
Gracias a que Jorge, me regaló su libro “Una promesa que cambió mi vida”, el cual he leído y así como la conferencia de Chávez, cambió mi visión sobre el boxeador, el libro ha cambiado también mis opiniones sobre “El Travieso”.
Mis consideraciones al respecto, mañana.
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