Tercera y última parte
Recibí de manos de Jorge “El Travieso” Arce, su libro “Una promesa que cambió mi vida” y voy a ser muy honesto, no tenía grandes expectativas al respecto, así que comencé la lectura, pensando que sería muy rápido, que quizá en cuestión de unas horas daría cuenta del texto para cumplir la apuesta que había cerrado con el campeón, el cual me había retado a que lloraría con el libro.
Así fueron pasando las páginas y la lectura se fue haciendo pausada, de pronto me encontré con un mundo desconocido, diferente, un mundo al cual se enfrentan millones de personas en nuestro país, condiciones adversas que hunden en la desesperación, a muchos, que resultan en vidas truncadas, en fatalidades prematuras y en general en vidas que pronto terminan, heredando posiblemente más penas que glorias.
Sin embargo, fui descubriendo que nuestro personaje contaba con varias herramientas adicionales a su natural talento deportivo. En primer lugar, Jorge fue y sigue siendo un “hombre de familia”, Jorge nace en un entorno familiar que con muchas carencias de todo tipo, tienen (su familia) el valor y el coraje de entregar lo poco que tienen a los suyos, que es el amor, amor por los padres, amor por los hijos, amor por los hermanos, ya eso va dotando a Jorge de un espíritu diferente, lo va llenando de valores que lo mantienen a salvo de lo que viene después; En segundo lugar, Jorge aprende valores religiosos, asume una vida con visión religiosa, quizá heredada, quizá aprendida, pero esto rodea su esencia y lo va blindando, le ofrece la posibilidad de ver más lejos, de sentir y pensar sobre lo bueno y lo malo, de tomar decisiones y es consciente de forma natural de lo que le hace bien y lo que le hace mal; en tercer lugar viene un detonarte, que es el accidente de su padre, el cual enfrenta en este entorno familiar, con esta visión de hijo y de niño de fe, que de forma natural lo hace prometer a su padre que será Campeón, si se recupera de su lastimado estado de salud. Así con estos tres puntos explota la vida de uno de los deportistas más importantes de nuestro país.
Jorge tiene condiciones de deportista, tiene afición también aprendida de su padre sobre el box y encuentra aliados que comparten su objetivo, pero a diferencia de otros que como el sueñan con ser campeones en el mundo del boxeo, que tiene y cuenta con herramientas que le hacen tomar buenas decisiones, es entonces el joven, casi niño Arce, un deportista que cuenta con ética, la cual le ayuda a tomar los mejores caminos, a pesar de tener prácticamente todo en contra para quedar sepultado junto con sus sueños.
Existe en nuestro amigo Jorge Arce otra característica, con la cual me identifico, y es que tuvo la suerte, la fortuna de encontrar a una pareja de vida, a una persona que lo ha venido acompañando, con la que ha formado una familia, reafirmando mi primer postulado, que es y sigue siendo el campeón un campeón de “familia”.
Son todos estos elementos que, combinados y narrados en su libro, tienen hoy a Jorge “El Travieso” Arce, vivo, solvente física, emocional y económicamente. Realizando una labor mucho más importante que la de ser campeón.
Es y se ha convertido en un “Comunicador Travieso”, de esos que no hablan sólo de la teoría ya que él conoce la práctica, conoce el infierno, lo ha visto y ha luchado contra varios demonios, los ha vencido a casi todos. Como ser humano ha perdido, pero hoy está de pie y dando conferencias, comunicando que vivir en armonía, en amor y con fe es posible.
Su testimonio habla de que, sí se puede enfrentar la adversidad, si cuentas con la compañía adecuada.
No es suficiente este espacio para hablar del libro, se requiere mucho tiempo para desdoblar las páginas, las vivencias, los resultados, pero afortunadamente hoy tenemos a un campeón que habla con el sentimiento, con la experiencia y con la satisfacción de ser un “hombre de familia”.
Gané la apuesta, porque soy una persona de palabra, estuve a punto de llorar cuando habla de su padre y cuando hace referencia a la canción “Cuando yo quería ser grande”, que para quienes amamos a nuestros padres, nos mueve los sentimientos, pero no, no lloré, (lo cual no demerita en absolutamente nada esta gran historia).
Más lejos de una apuesta, más lejos de preguntarme ¿qué anda haciendo El Travieso en Hermosillo?, tuve la oportunidad de conocer gracias a él y a su libro un mundo que sólo veía en los medios.
Gracias Jorge y espero poder seguir viéndote feliz y derrochando alegría (prohibido amargarse).
Jorge “El Travieso” Arce, es un hombre de familia y un Comunicador Travieso.
Fue un placer.
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