Los políticos hablan de moral, hablan de lo que es inmoral y de lo que es moral, los políticos buscan hacer de su grupo de poder un grupo que tenga tintes religiosos, un grupo que no dude de la palabra del señor, un grupo que forme su humanismo, su visión ética y desde luego la correspondiente actuación moral o inmoral, según les convenga.
Los políticos en todo el mundo por conservar el poder, por acrecentar el poder y por retenerlo son capaces prácticamente de cualquier cosa, de ver la realidad como mentira y la mentira como realidad. Los políticos inventaron el metaverso, inventaron esas realidades paralelas en las que entran y salen según les conviene, según se acomoda a sus necesidades.
Por ejemplo, en un tiempo era moralmente bueno quemar a las personas vivas, en una plaza pública, en un tiempo estas personas eran generalmente mujeres y eran acusadas por el brazo moral y ético de los políticos poderosos de la época, hablamos de la Santa Inquisición, el brazo de castigo de la Iglesia en tiempo que era respaldada por el imperio español.
Hoy desde luego que quemar a una persona en una plaza pública, por órdenes de la Iglesia o de algún poderoso desde una institución, simplemente no lo podemos ni siquiera imaginar, más si vivimos y aspiramos a vivir en un país con orden, justicia, democracia, paz, etc.
Ahora vamos a imaginar que el responsable de una mina en Sonora, por estar de viaje en la CDMX, descuida sus obligaciones, este director minero busca dejar Sonora y ser el responsable nacional de la industria, por lo que anda haciendo trabajo de convencimiento con los superiores, pero en su ausencia, se colapsa la mina, se produce un derrumbe y tristemente algunos mineros mueren, la investigación indica que el presupuesto para el mantenimiento de la mina fue usado para el viaje y los viáticos del director minero en campaña. Este es despedido de inmediato y demandado penalmente por responsabilidad criminal. Esto a los ojos del sentido común parecería normal, moralmente correcto y ético.
Sin embargo, estamos en tiempos de la plaza pública, donde el sentido no es tan común y donde ante la falta de responsabilidad no hay responsabilidad ni consecuencias, lo que se hace es defender, acuerpar y señalar que quien piense lo contrario es inmoral.
Así caminamos a una nueva moral, a un nuevo orden donde el metaverso nos ofrece múltiples visiones del mundo, donde lo único que importa es prevalecer y continuar en el poder. ¿Es bueno o es malo?, preguntemos a las víctimas, a los hijos de los quemados, a sus parejas, a sus padres, a los familiares de los mineros. Ellos, las víctimas nos podrán decir qué es moral y qué es inmoral.
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