No hay honor, no hay gloria, no hay triunfo, no hay nada que resaltar cuando fracasa la sociedad.
El mayor fracaso de las organizaciones sociales, el mayor fracaso de la humanidad, el mayor fracaso de los grupos, es la guerra, que es la mayor expresión de la sinrazón, de la pérdida de esperanza, de la ausencia de caridad, de la desaparición absoluta del amor por el otro.
La guerra despierta lo peor de la humanidad, la guerra hace presente lo más oscuro del ser humano, la guerra nos muestra en el peor sentido que es casi imposible imaginar. Es prácticamente insoportable suportar los enfrentamientos, la deshumanización en su máxima expresión, el que está en guerra, el que ha vivido y sobre vivido a una guerra está en parte muerto, por que ha tenido que matar, ha tenido que hacer cosas que ni siquiera es posible imaginar, menos hablar. La guerra encierra cosas que ni siquiera nos atrevemos a soñar y sin embargo están presentes en toda la historia de nuestro mundo.
Matar no tiene sentido, de forma organizada o desorganizada, matar para ocupar un lugar, tomar un territorio, imponer una forma de pensamiento, no es de ninguna forma justificable.
Los peores horrores, innombrables se presentan en la guerra, las mayores atrocidades toman forma en los enfrentamientos, la crueldad, la oscuridad es dueña y reina de las acciones de los hombres, de las mujeres.
Las víctimas no son sólo los más desprotegidos, los niños, nos mayores, las víctimas también son los que creen que ganan, porque para llegar a ese supuesto triunfo tuvieron que llenar su alma y su mente con acciones crueles que cometieron, más lo que ellos mismos también sufrieron.
El mundo está en guerra, nunca ha dejado de estarlo, en ocasiones pensamos que no llegará, pero no pasa nada en el mundo que no tenga repercusiones en todos los rincones, sufrimos todos intensamente por estos enfrentamientos, por la violencia entre hermanos y hermanas.
De nuevo un pueblo que es de Israel es atacado por un grupo que se denomina “Hamás”, cientos de muertos, miles de heridos, que pueden alcanzar a civiles y militares tanto palestinos como israelitas. “Nos Vengaremos” dicen unos, “Queremos recordarle al mundo que el conflicto no ha terminado” señalan otros, y para dejarlo claro atacan, matan, hieren y secuestran.
En la guerra no hay ganadores, sólo mostramos el peor lado carnicero que muy dentro nos ofende a todos.
Lea el artículo completo aquí.



