Cuando era niño, recuerdo conversaciones de los adultos y el cómo se referían a nosotros de niños, decían cosas como lo siguiente: —los niños y su gran imaginación, —qué fortuna ser niño, —la gran inocencia de las niñas, de los niños, —cómo quisiera volver a ser niño.
Cuando escuchaba esas frases, siendo yo niño, recuerdo pensar, —Qué extrañas cosas dicen, ser niño es fácil, a mí nunca se me va a olvidar ser niño, es muy fácil ser niño…
Ser niño es maravilloso, es creer en lo imposible, es soñar permanentemente, es ver a tus padres, a tus abuelos, como los grandes protectores, como tus grandes superhéroes, ser niño es amar sin recelo, sin remilgos, sin cortapisas, ser niño es sin duda vivir en el sentimiento más puro que nunca más existirá, es sentir ese miedo a los fantasmas, a los monstruos, que por arte de magia desaparece en el cuarto de los padres, ser niño es ser esperanza viva que todo va a estar bien, que el futuro vale la pena, que las cosas pueden ser mejores.
Claro que vale la pena, como pocas cosas, celebrar a las niñas, a los niños, a todas y a todos, vale la pena resaltar emociones positivas en esos tan pocos años de inocencia no interrumpida, vale la pena que todos como sociedad los cuidemos, los protejamos como el mayor tesoro de las naciones y de los países, son ellos y ellas, la promesa de un mejor mañana.
Felicidades con amor y orgullo a mis pequeños hijos, Max y Patricio, felicidades con amor y profundo cariño a mis sobrinas Ivana, Lucina y Viviana.
Si todavía recuerdas algo de tu infancia ya pasada aférrate a ese recuerdo con todas tus fuerzas, puede ser tu gran salvavidas, puede ser ese detonador que hace falta para que sigas adelante.
Celebrar a los niños, es también celebrar a los padres, a las madres, a los abuelos, a las abuelas, es un día como deberían ser todos, de alegría, de amor, de entrega.
Feliz Día del Niño.
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