Se ha ido uno de los “personajes” más interesantes de la vida pública de nuestro país. ¿Por qué me refiero en estos términos a Andrés García?, por lo que el mismo señaló en varias entrevistas.
Ejemplo de lo que escribo es lo que le contestó un hombre en un bar: “Hoy no le toca morirse”. En esa vida de película que parecía que vivía Andrés, relató esta historia; En un bar al cual acudía, entraron varios hombres que intentaron golpear a uno que se encontraba en el lugar, la sorpresa fue que los golpeados resultaron los agresores, a puños de aquel hombre solitario, que según García, después de golpear a sus agresores “hasta que no se movieran”, siguió bebiendo tranquilamente. La admiración de “Pedro Navaja” (uno de sus personajes) fue acercarse al ganador de aquella desigual pelea, para manifestarle su reconocimiento y decirle que le gustaría cruzar golpes con él, “Hoy no le toca morirse”, fue la respuesta que recibió “Chanoc” (otro de sus personajes), “en esa ocasión vi a la muerte en los ojos de aquel hombre”, remata su historia.
Así la vida de Andrés García, llena de éxitos en el mundo del espectáculo, de polémica al vivir su vida al estilo de Andrés García, que era una vida de película.
En alguna ocasión el periodista de espectáculos René Franco, comentó que Andrés lo invitó a su casa para hablar de algunos asuntos de comunicación, lo invito a pasar a su sala en la cual tenía un jacuzzi, René espera al actor, el cual en cuanto entra a la sala, se despoja de su bata y en traje de Adán entra al jacuzzi a tratar los asuntos que tenía con Franco. “Andrés García, vive en una película de Andrés García”, fue lo que el periodista de espectáculos señala posterior a este particular encuentro.
Respondía a balazos si era necesario, cuando se sentía atacado, asediado o no respetado, así han quedado algunos testimonios públicos, unos más sonados que otros.
Vivió como se le dio la gana, tuvo éxito y fracasos, fue todo lo que quiso y mucho más y pagó la factura que estaba dispuesto a pagar.
Quedan sus películas, sus telenovelas para el que las quiera ver y opinar, pero queda el recuerdo de una vida que se vivió a tope y asumiendo las consecuencias de vivir.
Andrés como pocos puede decir, “Confieso que he vivido”.
Lea el artículo completo aquí.



