Al reflexionar en esta estrofa de la canción No one else, de Weezer: “Quiero una chica que ría solo para mí, que cuando no estoy deje el maquillaje en la repisa…”, me recordó una pregunta de alguien que me consultó si era recomendable contarle todo a la pareja; como, por ejemplo, lo vivido con otras personas. Creo que no, le dije, porque cuando la pareja quiere saber detalles de relaciones anteriores suscita incomodidad. Entonces, ¿qué hacer en esta situación?, ya que no compartir dicha información puede generar discusiones acaloradas.
Es difícil responder a este planteamiento; más bien, hay que establecer cuál es el propósito de la relación de pareja que se ha establecido, y también acuerdos como lo que es aceptable o no y lo que puede ser manejable. En ocasiones la persona intenta dar justificaciones respecto a lo que debe o tiene que hacer para mantener y no fracturar su relación de pareja. Sin duda es difícil vivir ese tipo de experiencias. La idea “no quiero que quieras a otra que no sea yo”, llevada al extremo, puede significar: “No quiero que quieras otra cosa que no sea yo”.
¿Cómo vivir en una relación, cuando se cela al otro al extremo de infundir miedo y controlar cuanto hace y piensa? Podemos llevar los celos a extremos tóxicos, destruir a las personas y, por ende, la relación. La canción Celos (1983), interpretada por Daniela Romo, dice: “…Cuando te miro a los ojos, cuando te siento a mi lado, cuando te veo marchar yo tengo celos, tengo celos”. Entonces, ¿qué y cómo vive los celos alguien sumido en dicha experiencia? ¿Cómo vivir con alguien celoso? ¿Será posible cambiar y modificar ese comportamiento?
Aunque todos hayamos sentido celos alguna vez, no significa que sea algo normal. Quizá pensemos que sentir “un poco” de celos es deseable para una pareja, ya que “le pone sabor al caldo”. Quizá sería una expresión del amor y demostración de nuestros sentimientos, pues sólo se cela lo que se ama, y creemos que los celos son consecuencia ineludible del amor.
Entonces, ¿será malo sentir celos de lo que hace la pareja? La gente dice que si no sientes celos no amas de verdad. Los celos no son parte crucial del amor, más bien van en sentido contrario. Pueden lacerar, cansar, agotar y finalmente terminar una relación. Cuando amamos a otro promovemos su felicidad y bienestar. Nada sustituirá el amor hacia la pareja; por ejemplo, si dedico tiempo al ejercicio, la lectura, a disfrutar un momento con los amigos, reconocer lo bello del mundo o pasar un tiempo a solas.
Es fácil decirlo, pero no todos lo viven así. Entonces, la pregunta es ¿qué detona los celos?, ¿desde cuándo los experimentamos?, ¿hemos sentido celos con todas las parejas? La verdad, esto es para pensarlo, y darse cuenta de lo que siente la otra persona cuando la celan. ¿Cómo podemos confiar en ella(él)?
Los celos no son buenos ni necesarios, son tóxicos por naturaleza. Le proponen al otro hacer esfuerzos denodados y renunciar a sus deseos, en función de las necesidades de quien lo cela. Si nos celan y nos sentimos queridos, entonces padecemos la misma dolencia. Creo que los celos no expresan amor por el otro.
Estas reflexiones pueden darnos la oportunidad de dedicar tiempo, en silencio y con tranquilidad, para sentir, pensar y actuar sobre lo que se necesita revisar y mejorar en la relación de pareja.
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