Llegué con anticipación a la cita, y así pude charlar con la persona que me invitó a formar parte de su proyecto. Es una amiga de muchos años, con la que he compartido diversas experiencias laborales. Admiro su entrega, pasión, devoción y tesón; ella atesora un sinfín de experiencias, habilidades y conocimientos que impulsan a otros a concretar sus sueños o proyectos.
Está enfocada en un proyecto personal y profesional que se actualiza, renueva y cobra vida cada día. Proviene de una familia de esfuerzo, trabajo arduo y lucha continua contra la adversidad. Durante la charla previa al trabajo, ella expresó una frase que me cautivó y acompañó el resto del día: “Mi padre dijo alguna vez que él tenía cuatro comidas y un café”. Se refería a que recibiría la comida de manos de sus hijas, y que su hijo siempre tendría la taza de café disponible para acompañar la charla. Resultó graciosa esa analogía, pues encierra una verdad maravillosa.
Su familia está integrada por un padre impulsor, retador y desafiante; una madre que es soporte y fuente de amor preciso; tres hermanas y un hermano. Vivieron en lugares que requirieron de resiliencia para salir adelante. Esto me recuerda lo que señala Robert Louis Stevenson al respecto: “La vida no es cuestión de tener buenas cartas, sino de jugar bien con una mano pobre”.
Los padres se esforzaron por avanzar cada día, entregaron a sus hijos lo mejor de sí mismos, y los impulsaron a volar con recursos propios para lograr sus sueños. Ella transmite hoy ese conocimiento, entrega sus habilidades y experiencias al servicio de la comunidad formando personas orientadas a crear espacios para la realización personal.
El significado de su nombre encierra una imagen bella: “Luz sonrosada que aparece en el oriente, inmediatamente antes de la salida del sol”. En efecto, ella ha sido faro que continúa alumbrando a otros para que encuentren su camino, y se dispongan a viajar confiados al encuentro de nuevos retos y desafíos.
Esta mujer es una hormiguita, comprometida, entusiasta, visionaria, inspiradora, retadora y empresaria, entre otras características. Participa en varios proyectos a los que atrae a otras personas para concretarlos y realizar sueños. Es hermoso encontrar a mujeres así, que luchan por el derecho a ser ellas mismas. Valoro y valido su trayectoria, y con gusto me sumo a su gestión.
La resiliencia es la capacidad de adaptación de las personas a situaciones adversas y sobreponerse a ellas. Esta característica es significativa, aunque es una de las menos conocidas y apreciadas, y suele ser poco validada. Permite afrontar, de forma práctica y saludable, circunstancias problemáticas, por ejemplo pérdidas personales y laborales importantes. Cuando somos resilientes podemos ayudarnos a nosotros mismos y, por supuesto, a los que nos rodean.
Seguramente viviste momentos difíciles que forjaron tu carácter resiliente y emprendedor. Gracias por compartir tus sueños, conocimientos, habilidades y experiencias. Realmente eres una mujer que inspira.
“La vida no es lo que se supone que debe ser. Es lo que es. La forma de lidiar con ella es lo que hace la diferencia” (Virginia Satir)
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