El día de mañana, sábado 04 de febrero, se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer y su objetivo es la unión internacional en pro de la concientización, sensibilización y llamada de atención a las partes competentes para que se ejecuten acciones encaminadas a la prevención y tratamiento de esta enfermedad.
En sus inicios, la pandemia de Covid-19 desplazó el foco de atención de la detección oportuna y tratamiento adecuado de diversas enfermedades entre ellas el cáncer.
Actualmente, en México el escenario con respecto a la pandemia es distinto al que se observó hace casi tres años, ya que la lista de defunciones en el país era encabezada por la infección causada por SARS-CoV-2.
Durante el primer semestre del año pasado, las principales causas de muerte en México estaban ligadas a padecimientos cardíacos, diabetes mellitus y tumores malignos dejando por tanto a Covid-19 un poco de lado.
El cáncer es una enfermedad que tiene origen genético que puede desencadenar otra serie de padecimientos en aquellas personas que lo llegan a manifestar, sin embargo, ¿cómo es que se origina?
El cáncer inicia cuando se presentan mutaciones en uno o varios genes (si recordamos, el término mutación hace alusión a cualquier cambio en “las instrucciones y/o información” contenida en el ADN) repercutiendo en diferentes procesos clave tales como crecimiento, proliferación y apoptosis (muerte celular programada) de tal manera que dicha alteración induce la ejecución errónea y sin control de dichos procesos generando así un desequilibrio en el organismo y la agrupación de células defectuosas (cancerígenas) formando tumores.
Los diferentes tipos de cáncer pueden agruparse en dos grandes grupos: líquidos (o hematológicos) y sólidos; los primeros son aquellos que se presentan en sangre tales como leucemias, linfomas y mielomas múltiples.
Por otro lado, los sólidos son aquellos que están conformados por tumores que se manifiestan en cualquier otra parte del cuerpo, órganos y tejidos, siendo los cánceres más comunes el de mama, pulmón, próstata y colorrectal.
De acuerdo a la Sociedad Americana contra el Cáncer (ACS, por sus siglas en inglés), si bien los distintos tipos de cáncer comparten ciertos aspectos en particular, algunas de las diferencias que en un momento dado se pueden suscitar estarán en el crecimiento, la proliferación y la respuesta a los tratamientos: algunos crecen y se dispersan rápidamente, otros lo hacen a una menor velocidad, algunos tienen una probabilidad alta de dispersarse a otras partes del cuerpo (metástasis) o permanecer en el sitio en dónde se originaron.
Otro cuestionamiento que también surge es ¿qué tipo de personas son más propensas a desarrollar esta enfermedad? Según el reporte anual del año pasado de la ACS, el cáncer afecta ligeramente un poco más a hombres que mujeres y principalmente con respecto a la población masculina a aquella que pertenece o posee ascendencia afroamericana y en el caso de la población femenina aquella que es perteneciente o que posee orígenes amerindios; no obstante, cabe mencionar que cualquier persona puede manifestar la enfermedad, pero las estadísticas señalan a la población que supera los 60 años de edad como aquella que es más susceptible.
Por otra parte, por lo que se refiere a síntomas, en ocasiones se pueden identificar fácilmente, otras veces pueden ser similares a otros padecimientos menos graves o no presentar ninguno en un lapso considerable por lo que es importante estar atento a cualquier cambio que perdure de forma prolongada, el historial familiar y hábitos diarios para acudir con un profesional de la salud para tomar a tiempo las medidas pertinentes.
Si bien el cáncer tiene origen genético, recordemos que parte importante lo es también la epigenética y que, si bien puede haber una predisposición, no necesariamente el destino esta sellado. Todo dependerá de las acciones que implementemos para dentro de lo posible evitar que desarrolle este y otros padecimientos.
Buen fin de semana.
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