Si alguna vez has dicho que “se sienten más de 45 grados” en Hermosillo, no estás exagerando. La realidad es que, mientras la temperatura oficial se mide a la sombra, el calor que reciben directamente las calles, los vehículos y las estructuras metálicas puede alcanzar niveles extremos.
Durante un día de 45°C en la capital sonorense, un automóvil estacionado bajo el Sol puede convertirse en un auténtico horno al superar los 60°C en su interior. El pavimento y el asfalto pueden alcanzar los 70°C o más, mientras que superficies metálicas como juegos infantiles, barandales o manijas pueden rebasar fácilmente los 80°C.
Esto significa que una simple distracción puede convertirse en una emergencia. Un volante caliente puede causar molestias inmediatas, una superficie metálica puede provocar quemaduras y dejar a una mascota o a una persona dentro de un vehículo cerrado puede poner en riesgo su vida en cuestión de minutos.
Pero la buena noticia es que estos riesgos pueden prevenirse. Mantenerse hidratado, buscar sombra, evitar actividades físicas intensas durante las horas más calurosas y verificar la temperatura de superficies antes de tocarlas son acciones sencillas que pueden marcar una gran diferencia.
Las altas temperaturas son parte de la identidad de Hermosillo, pero también son un recordatorio de que la prevención salva vidas. En esta temporada de calor, cuidar de nosotros mismos, de nuestras familias y de nuestras mascotas es más importante que nunca.
Porque cuando el termómetro marca 45°C, el verdadero desafío puede estar mucho más caliente de lo que imaginamos.




