Hablemos del impacto social en los jóvenes, producto del exabrupto de del cantante Carín León.
El pasado sábado se presentó en Hermosillo ante más de 20 mil asistentes, el cantante de regional mexicano Carín León. La presentación dio mucho de qué hablar durante y después del concierto. Todo por hacer un comentario que muchos tacharon como “fuera de lugar”. Y es que mientras unos consideraron sus palabras divertidas, otros reprobaron que el artista asegurara que esta actividad era propia de todos los habitantes de Hermosillo.
Luego entonces, entre adultos y menores de edad, con área reservada “sin alcohol”, o por lo menos eso manifestaron las autoridades, quienes dejaron que la fiesta se alargara hasta las 5 A.M., donde las bebidas embriagantes corrían su cauce pasadas las 3 A.M., dicho por asistentes; desde el Estadio Fernando Valenzuela y con lleno total, era la reivindicación del oriundo de la ciudad capital, la gran oportunidad de ser profeta en su tierra y termina arrojando todo por la borda, con ese mensaje repudiado por muchos, justificado por los menos. Aquí textual: “con esta rola, se me antoja echarme un ‘perico’, lo que es… Como buen hermosillense. A quien no le guste es su problema, no el mío. Arriba la loquera”. Fue una apología de la droga, frente una audiencia mayúscula, de alguien que es considerado hasta un ídolo en ese concepto musical. El problema que yo visualizo, es que, todo aquello que represente a la vista de un público determinado, un liderazgo, tendrá audiencia ilimitada y de la misma forma, una responsabilidad social, o sujeto de códigos, como un maestro, un músico o un reportero. Regresando a Carín León, se le tiene que exigir una responsabilidad social, un comportamiento que sea digno de ejemplo, sobre todo, después de estar ante un público mayúsculo, que toman por buen ejemplo lo que su artista hace y que a todas luces los llevará a un callejón sin salida, si cayeran en eso del “perico”. Definitivamente la fama y los pocos amigos de verdad, pasan factura. Me parece oportuno no perder de vista, el hecho de que estuvo ante menores de edad… y que esos malos ejemplos los familiaricen para un estilo de vida envidiable. Por otro lado, las autoridades laxas dando un permiso irregular para un concierto de 12 A.M. a 5 A.M, habrase visto… Y agregar a eso, el contexto de la lucha contra el crimen organizado y todo lo que deviene, muerte y desolación. Por el bien del cantante, estaremos esperando que evolucione y madure. Ya los jóvenes tienen muchos malos ejemplos a seguir, con esos grupos que usan letras facilonas, pero de rápido tarareo.
El Supermartes de Trump y Biden
Millones de votantes en 16 estados y un territorio estadunidense —(para no ponerle colonia)— participaron en elecciones internas de cada partido seleccionado dos candidatos que la gran mayoría de los estadunidenses no quieren: el demócrata Joe Biden y el republicano Donald Trump. Las elecciones internas de los dos partidos nacionales se realizaron en Alaska, Alabama, Arkansas, California, Colorado, Massachusetts, Maine, Minnesota, Carolina del Norte, Oklahoma, Tennessee, Texas, Utah, Virginia, Vermont y Iowa y el territorio de ¿Samoa Americana. Las únicas derrotas al cierre de este análisis fueron Vermont para Trump —donde Nikki Haley, la única republicana aún en el concurso— ganó; y del lado demócrata, Biden sufrió una derrota en la microprimaria de unos 100 votantes en Samoa Americana.
Trump festejó sus triunfos como una conquista “nunca antes vista” y “conclusiva”. Afirmó que “todos los problemas que tenemos hoy día no serían problemas” si él hubiese sido presidente. Y retornó a su retórica antimigrante, afirmando que “en algunas maneras, somos un país de Tercer Mundo —somos un país del Tercer Mundo en nuestras fronteras”. Biden, igual que Trump, ya está girando hacia la elección general, y al festejar sus triunfos, arremetió contra el republicano advirtiendo que “los resultados de esta noche dejan a los estadunidenses con una decisión clara: vamos a proceder hacia adelante o permitiremos que Donald Trump nos arrastre hacia atrás al caos, división y oscuridad que definió su tiempo como presidente”. Aun así, las encuestas nacionales siguen registrando que éste es un concurso entre dos candidatos impopulares. Mayorías en los sondeos continúan reprobando al presidente y a su contrincante, y no sólo eso, sino que estas mayorías también tienen serias dudas sobre la salud mental de ambos. Nos vemos la próxima.
Hasta entonces.
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