Un carro que llegó a cargar gasolina en una gasolinera del bulevar Lázaro Cárdenas y Margarita Maza de Juárez no pudo encender tras terminar el proceso de llenado y sin pensarla dos veces, las cargadoras del combustible pusieron manos a la obra, o al pick up y con una seguridad singular comenzaron a ‘puchar’ el carro como coloquialmente dicen los hermosillenses.
Momentos después dos buenos samaritanos se sumaron al intento, pero ellas ya iban adelante, como suele suceder. Bien por estas empleadas que demostraron no solo empatía e iniciativa más allá del servicio, sino actitud frente a la vida diaria y le hicieron la tarde a más de tres que hacían fila a bordo de sus vehículos refrigerados sin contemplar siquiera poner un pie afuera del carro.
Ya sabe, si pasa a cargar gasolina en ese punto, si no hay unos pesos de propina extra, por lo menos hay que dar siempre las gracias con amabilidad y entender que su oficio en el exterior con 45 grados a la sombra y más de 50 al sol, no es nada fácil y aun así, están dispuestas a hacer más si es necesario.




