La sonda Voyager 1 ha permanecido incomunicada con la NASA desde noviembre de 2023, emitiendo un patrón en bucle de ceros y unos que ha desconcertado a los operadores terrestres. Sin embargo, tras meses de investigación, algunos científicos de la agencia espacial han logrado descifrar parte de esta enigmática señal.
Se descubrió que los datos ilegibles emitidos por el subsistema de datos de vuelo (FDS) de la Voyager 1 fueron codificados por un ingeniero de la Red de Espacio Profundo de la NASA. Este patrón aparentemente caótico reveló ser una lectura de la memoria completa de la FDS, incluyendo su código, instrucciones de misión y variables que afectan su comportamiento. La NASA ahora puede comparar esta lectura con datos previos de la sonda para identificar discrepancias en el código fuente y diagnosticar el problema.
Sin embargo, la comunicación con la Voyager 1 sigue siendo un desafío, ya que se encuentra a más de 24 mil millones de kilómetros de la Tierra, requiriendo casi 45 horas para cada intercambio de datos. A pesar de las dificultades, los expertos estiman que corregir el enlace tomará solo unas semanas más.
Esta no es la primera vez que las Voyager enfrentan problemas de comunicación. En 2023, la Voyager 2 también experimentó un periodo de silencio debido a un comando erróneo, que requirió un esfuerzo significativo para restablecer la comunicación.
A pesar de estos desafíos, las Voyager continúan su histórico viaje exploratorio del sistema solar exterior, llevando consigo un disco de oro que contiene información sobre la humanidad y nuestro planeta, aunque su fuente de energía eventualmente se agotará, dejando solo estos registros como legado de nuestra existencia en el espacio.




