Este carro que ve en la imagen sobre la calle Rosales frente a la Universidad de Sonora en Hermosillo, se quedó atorado en días pasados en la estructura que delimita la ciclovía y su conductor tuvo que ser auxiliado para moverlo.
Para el ciudadano común las ciclovías de por sí, tienen poco sentido al estar marcadas solo por pequeños tramos en la ciudad y hasta pareciera que incrementan el riesgo para los ciclistas al llegar repentinamente al punto donde se cortan y ya no hay más camino, regularmente en esquinas donde los vehículos agarran también más confianza y pisan el acelerador.
Pero para los ciclistas, las ciclovías representan un paso adelante y las consideran un gran triunfo, aunque sea solo ‘un pedacito’. ¿Quién está en lo correcto? Dependiendo de la experiencia de cada quién y la forma como se traslada, habría qué estar en los zapatos del ciclista.
Lo cierto es que, si usted maneja un vehículo, una motocicleta, una bicicleta, o hasta un caballo en Hermosillo, está obligado a respetar la señalización, y estas barreras de la calle Rosales no son como que pasan desapercibidas, precisamente por estar frente a la Universidad donde el cruce de estudiantes es constante y el uso de bicicletas es más común.




