Un violento vórtice (clasificado en Italia como tromba d’aria) emergió del mar e impactó con furia destructiva en tierra firme, arrasando zonas urbanas de la provincia de Trapani —principalmente en Marsala y Petrosino—. La potencia del fenómeno reventó ventanas, destruyó techumbres completas y levantó vehículos que terminaron volcados en barrancos.
¿Cómo es posible un fenómeno de esta magnitud en el Mediterráneo?
🌪️ Frecuencia e intensidad: Italia registra decenas de trombas marinas y tornados al año. La inmensa mayoría son débiles (EF0 o EF1) y pasan desapercibidos en áreas despobladas o mar adentro. Lo que no es cotidiano es que impacten directamente en cascos urbanos con intensidades significativas, capaces de volcar vehículos pesados o arrancar techos de cuajo.
🔥 El peligroso combustible térmico: Los registros meteorológicos recientes destacan que las temperaturas anormalmente elevadas del mar Mediterráneo funcionan como un auténtico combustible. Este calor extremo acumulado dispara la inestabilidad atmosférica durante el otoño, incrementando la probabilidad de que estos vórtices toquen tierra con una potencia devastadora.




