“Quien no se quiera mojar que se salga a la”, dijo Natanael Cano en un punto de la noche en que la lluvia comenzaba a arreciar.
El público coreó con más intensidad cada tema que el “Nata” cantaba con genuina excitación en su concierto de este viernes 18 de agosto en el Estadio Fernando Valenzuela (antes Estadio Sonora).
El “Rey de los corridos tumbados” arrancó en punto de la 1:00 de la mañana su presentación más grande que haya tenido en la ciudad que lo vio nacer y contra todo pronóstico el clima de la capital sonorense parecía dar tregua.
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“Mi Bello Ángel”, “El Diablo” y “Más Altas que Bajadas” fueron los primeros temas de la noche, en los que el “Nata” demostró que está en otro nivel: niños entrando a la adolescencia sacando sus pasos más tumbados, y adolescentes entrando a la adultez gritando a todo pulmón “Ya estoy llorando”, “Es mi novio” y “No hay ninguna que no me sepa” son una muestra del cambio generacional que ha significado la música del intérprete de “PRC”, “Como Es Arriba es Abajo” y “Pacas de Billetes”.
Después de una hora la lluvia comenzó a hacer de las suyas y eso solo hizo la noche más especial: el “Nata” se quitó la camiseta y la lanzó a su devoto público, brincó con fuerza sobre el escenario y sin tantos preámbulos interpretó una canción tras otra, cada una con mayor júbilo que la anterior, en una clara afrenta contra el clima.
Profeta en su tierra, el cantante hermosillense se veía feliz por reafirmarse como el nuevo ídolo de las juventudes, dando un fino repaso del Nata Montana y de algunas de sus mejores canciones del resto de su discografía, como “Porte Exhuberante” y “Selfies”.
Hacia el final del concierto Gabito Ballesteros se le unió en el escenario para despedirse con “Lady Gaga” y “AMG”, cerrando así una de las noches más memorables que hayan tenido todos los presentes.
La noche más tumbada del año
El “Nata” regresó a su ciudad bien acompañado, y cerca de las 8:30 de la noche Edgardo Nuñez se encargó de inaugurar la noche más tumbada del año en la “Ciudad del sol”.
“El Ruddy”, “Billete Grande” y hasta su propia versión de “El Precio de la Soledad” fueron los temas encargados de encender los ánimos de un público que comenzaba a instalarse dentro del estadio.
Poco después de las 10:00 de la noche le tocó el turno al Gabito Ballesteros, quien bajo el grito de “¿Y quién quiere escuchar corridos tumbados esta noche?” dio inicio a un recorrido por algunos de los mejores temas de su corta pero meteórica carrera.
Desde reinterpretaciones de clásicos como “Disculpe Usted” hasta éxitos suyos como “La Mamoncita del Insta” y una doble dosis de “Lady Gaga”, el originario de Cumpas demostró por qué es una de las mejores voces de la nueva avanzada del regional mexicano.
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La antesala fue llevada a su fin por Remmy Valenzuela, brindando en el escenario una actuación cargada de emotividad y de experiencia.
Alrededor de las 11:30 de la noche Remmy salió al escenario para interpretar “Nadie”, coreada al unísono por los más románticos, seguida por “Jardín Olvidado” y “Se Va Muriendo Mi Alma”, abriéndole cancha de manera inmejorable al hermosillense para que terminara de redondear uno de los mejores espectáculos de todo este año.
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