En su autobiografía Misunderstood: A Memoir, la leyenda Allen Iverson confesó la razón por la que descartó ser comentarista de televisión: se preguntaba quién era él para atreverse a juzgar a otro atleta en la duela. Esa sabia postura cobra hoy más fuerza que nunca frente a quienes critican a la ligera desde el sillón, sin dimensionar el sacrificio y la disciplina que exige llegar a la mejor liga del planeta.
Nuestro orgullo sonorense, Karim López, apenas comienza a escribir su historia en el máximo circuito del baloncesto mundial y ya enfrenta señalamientos prematuros. Si una figura de la talla de Iverson entendía el respeto que merece cada profesional, con mayor razón debemos valorar lo que está logrando este joven talento de nuestra tierra. Solo Karim, su familia y su círculo íntimo saben las batallas y el empeño que hay detrás de este sueño. En la cancha se nota su entrega: está disfrutando cada instante de este viaje con la casta y el temple que caracteriza a la gente del norte.
Como afición mexicana y sonorense, es natural el anhelo de verlo con mayor tiempo sobre la duela, exigiendo que tenga reflectores para deslumbrar con su nivel. Sin embargo, el baloncesto de élite demanda paciencia y maduración táctica. Con el próximo inicio de la G League, la directiva y el cuerpo técnico de los Memphis Grizzlies evaluarán si enviarlo algunos juegos para que tome ritmo competitivo y acumule minutos valiosos; una ruta habitual en el desarrollo de los grandes prospectos.
¿Que fueron únicamente dos puntos en el marcador? ¡Se celebran con el corazón y con el orgullo bien puesto! Representan una conquista largamente esperada: Karim ya grabó su nombre en los registros oficiales de la NBA. Lo que viene es trabajo duro, más oportunidades y retos de mayor envergadura en este camino que apenas arranca.




