La mascota consentida de ‘La H’ llega a la temporada 2023-2024 con todo el Flow y cumpliendo 30 años de bailes, juegos, bromas, llanto, corajes y convivencia con las familias hermosillenses.
Cortísimo de palabra, pero con un corazón del tamaño de Hermosillo y un costal de ocurrencias, suman 30 de años Beto Coyote, y la comunicación que ha logrado con la afición del Club Naranjeros es inigualable; nadie como él conoce mejor a los hermosillenses y el dolor que sienten en la derrota, así como la enorme alegría con cada carrera, ¡con cada triunfo…y más si es ante los Yaquis!
¿Se acuerdan el querido Xicoténcatl Gutiérrez? El memorable mimo y actor que dedicó su vida al teatro en Sonora. Pues él fue quien creó la idea de Beto Coyote, creó la botarga y se la puso, una sola vez y nunca más volvió a ser requerido para ese personaje.
Dos años después, en 1993, llegó Gerardo González con Los Naranjeros, era director de teatro y le dieron la oportunidad de probar suerte. Le puso ‘Beto’ nada más por casualidad, pero se puso en la tarea de estudiar y darle forma, personalidad, motivos, razones de ser y una historia al personaje.
La fórmula: Beto Coyote enseña con el error. Equivocándose una y otra vez la gente le grita ¡así no! Y le dice cómo sí. Esa es la constante. La comunicación de ida y vuelta que no ha dejado de generarse en tres décadas. Niños y grandes aprenden a carcajadas y a veces, hasta se les olvida cómo va el juego de béisbol.
Nunca deja que el ánimo decaiga en las gradas. “A veces, celebra como si hubiera ganado, para el Coyote ganar el primero, segundo, tercero o séptimo lugar es lo mismo, él siempre lo disfruta igual”, compartió Gerardo González en una ocasión para una entrevista.
Con siete kilos a cuesta y apenas aire para respirar, Beto Coyote ha llevado a Gerardo a la cima del éxito y la popularidad, pero también al extremo.
Apariciones en cuatrimoto, en dos llantas la clásica, tirolesa, cuerda floja, zancos, ¡claro el monociclo! como Spiderman -qué vergüenza-, en fin…toda una vida y así nos ha crecido la mascota.
Nadie o muy pocas personas, piensan en quién está dentro de Beto Coyote, todos quieren al coyote y punto, es como la ilusión de un niño con Santa Claus. Tan grande ha sido la convivencia y el cariño que Beto Coyote vive ya en el corazón de los hermosillenses y es parte de su singular identidad, muy regional y propia.
Así que, si lo ve estos días por el estadio, felicítelo, llévele pastel, invítelo a apagar una velita y cántele las mañanitas. En una de esas y con tanta buena vibra, Los Naranjeros se vuelven a coronar.




