El acoso escolar continúa siendo una de las principales formas de violencia que enfrentan niñas, niños y adolescentes en México. Lejos de tratarse de conflictos aislados o “cosas de la edad”, el acoso se caracteriza por la intención de dañar, la repetición en el tiempo y una relación desigual de poder, factores que generan consecuencias profundas en el desarrollo emocional, social y académico de quienes lo viven.
De acuerdo con el Reporte enero 2026 de la Fundación Nueva Generación Sonora (FNGS), el problema persiste tanto en el entorno escolar como en el digital. A nivel nacional, el 28% de adolescentes de entre 12 y 17 años ha sido víctima de acoso escolar, lo que equivale a más de 3.3 millones de estudiantes. En 2024, además, se registraron más de 30 mil casos de violencia escolar atendidos en servicios de salud, aunque en la mayoría no se especificó el tipo de agresión.
Las cifras también muestran un incremento sostenido de la violencia psicológica en espacios escolares, así como la permanencia de la violencia física y sexual, afectando de manera diferenciada a niñas y adolescentes mujeres. Estos datos evidencian que el impacto del acoso va más allá del aula y puede traducirse en daños físicos, emocionales y sociales de largo plazo.
El entorno digital ha ampliado el alcance de estas violencias. Según el Módulo sobre Ciberacoso del INEGI, en 2024 el 23% de usuarios de internet de entre 12 y 17 años experimentó algún tipo de ciberacoso en México. Mensajes ofensivos, críticas por la apariencia, contenidos sexuales no solicitados y agresiones anónimas forman parte de una dinámica que no se limita al horario escolar y que puede generar una sensación constante de vulnerabilidad.
En Sonora, el panorama refleja tendencias similares. Durante 2024, 485 menores fueron registrados como víctimas de violencia escolar y 18.3% de adolescentes usuarios de internet vivieron ciberacoso. Los datos muestran que, aunque algunas cifras son menores en comparación con el contexto nacional, el problema sigue siendo significativo y requiere atención prioritaria.
La Fundación Nueva Generación Sonora subraya que la prevención y atención del acoso escolar deben abordarse desde una perspectiva integral. Esto implica fortalecer políticas públicas, capacitar a familias y docentes, promover habilidades socioemocionales y fomentar una cultura escolar basada en la empatía, el respeto y la inclusión. Asimismo, la innovación educativa y el uso responsable de la tecnología pueden convertirse en herramientas clave para identificar riesgos, prevenir conductas violentas y acompañar a quienes las viven.
Como parte de este compromiso, FNGS impulsa la campaña ¡Acabemos con el bullying escolar!, en coordinación con DIF Hermosillo y los Comités Ciudadanos de Seguridad Pública, con acciones de sensibilización, capacitación docente y activación de protocolos institucionales.
Visibilizar el acoso escolar y el ciberacoso es un paso indispensable para erradicarlo. La construcción de entornos seguros para la infancia requiere la participación activa de toda la comunidad: familias, escuelas, autoridades y sociedad civil. Proteger a niñas, niños y adolescentes no es solo una responsabilidad institucional, sino un compromiso colectivo con su derecho a crecer libres de violencia.




