HERMOSILLO, Sonora.- Un aneurisma cerebral hizo que la vida de Lydia Gurrola cambiara por completo a sus 37 años, al quitarle la capacidad del habla y comunicación verbal o escrita, pero fue su determinación y apoyo de su familia lo que le ha permitido usar el lenguaje de señas para comunicarse, sin perder la esperanza de recuperar su voz algún día.
David García Gutiérrez, esposo de Lydia, y una de sus grandes fortalezas en este proceso, explicó que fue hace tres años cuando sucedió el infarto.
Ella siempre había llevado una vida sana, ya que era deportista, maestra de yoga, y no comía alimentos de origen animal, por lo que jamás se esperaban una situación como esta, pero los médicos le explicaron que su condición venía de nacimiento.
Ella jamás dio señales de nada, sí había tenido dolores de cabeza en algún momento, pero no muy intensos, normales, de hecho el día que pasó estaba bastante bien.
“Después de que la operaron, yo le pregunté al doctor qué había pasado, porque yo no entendía, le pregunté si podía haber sido las clases de acrobacia que había tomado en los últimos meses, pero él me dijo que no, que es de nacimiento, que es algo que traen genético y en un punto de la vida revienta”, mencionó.
Ese día, Lydia había acudido a una clase de muestra con unas alumnas, y justo antes de empezar comenzó a sentirse mareada y empezó a vomitar.
LO PENSÓ TODO, MENOS ESO
Asustado, David la llevó al hospital pensando que podía tratarse de una intoxicación de alimentos u otro padecimiento parecido, pero su diagnóstico era peor de lo que se esperaba, y esa misma noche la joven fue intubada y entró a quirófano para cirugía de emergencia.
Me dijeron que la iban a intubar y yo puse cara de susto, porque estábamos en el 2020 y para mí intubar era cuestión de vida o muerte.
“Cuando llegó el neurólogo me dijo que tenía un aneurisma muy grande y que lo tenían que operar inmediatamente, y fue gracias a esa intervención que le salvaron la vida, pero fueron momentos críticos, donde me advirtieron que eran muchas las posibilidades de muerte”, recordó.
Después de eso, aunque la recuperación ha sido constante y cada vez mayor, el proceso no ha sido fácil, admitió García Gutiérrez.
Su esposa prácticamente tuvo que aprender a comunicarse de nuevo, y eso ha causado diferentes frustraciones tanto en ella como en su familia, quienes con paciencia y amor buscan superar las adversidades.
Sí ha sido muy difícil la verdad, porque la parte que le afectó fue sobre todo el habla y ha sido complicado comunicarse; ella aprendió el lenguaje de señas, ya dice más palabras, pero no tanto para poder comunicarte con ella.
“De hecho cuando salió de la operación estuvo un mes en terapia intensiva, y al principio no podía caminar, no podía hablar nada porque le hicieron una traqueotomía, y tuvo que tomar terapia del habla y de lenguaje”, explicó.
En todo este tiempo, tanto David como Lydia han sido constantes en sus terapias, tratamientos médicos y actividades de apoyo, para que su esposa pueda comunicarse nuevamente y recupere la voz en un futuro.
A las personas que sufren de este problema y sus cuidadores, David les pidió ser muy pacientes y sobre todo ser constantes con la rehabilitación, aun cuando a veces sea cansado o difícil, ya que es la clave para una recuperación completa del paciente.
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PRINCIPAL MOTIVO DE DISCAPACIDAD
Las enfermedades cerebrovasculares son la séptima causa más común de muerte en México, con un total de 36 mil 158 fallecimientos en el 2022 y el principal motivo de discapacidad en personas adultas, por ello es tan importante saber como prevenirla, señaló Salvador Manrique Guzmán, neurocirujano y médico del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía.
En el 75% de los casos, es decir, dos terceras partes, el principal riesgo asociado a una enfermedad cerebro vascular son las condiciones metabólicas, la presión arterial elevada, la obesidad medida en el índice de masa corporal y los niveles altos persistentes de azúcar o colesterol.
“Podemos estimar que un individuo tiene hasta el 87% de riesgos modificables, es decir, cosas que podemos cambiar, como es el tabaquismo, la actividad física y la dieta, y en menos de un 20% la carga genética que está en nuestros genes”, resaltó.
El médico señaló que en el mundo la principal secuela de un infarto cerebral es la espasticidad, y muestra de ello es que 12 millones de personas en el mundo viven con esta condición, mejor conocida en México como “embolia”.
Queremos que se comprenda que la espasticidad, o rigidez muscular, es una de las secuelas que más afectan la vida independiente de los sobrevivientes a una enfermedad cerebro vascular.
“La espasticidad puede tener una repercusión devastadora en la calidad de vida de un paciente”, dijo.
PARA SABER…
Enfermedades cerebrovasculares
● Séptima causa más común de muerte en México.
36,158 LOS FALLECIMIENTOS REGISTRADOS EN 2022
RIESGOS MODIFICABLES
Para reducir el riesgo de un aneurisma usted puede:
● Dejar de fumar.
● Realizar actividad física.
● Llevar una dieta equilibrada.
● Cuidar las horas de sueño.
● Mantener una actividad intelectual regular.
● Vigilar los niveles de colesterol, azúcar y presión arterial.
FUENTE: Salvador Manrique Guzmán, neurocirujano y médico del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía.
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