Los científicos están preocupados por la posible propagación a humanos de la enfermedad crónica de desgaste, conocida como “enfermedad de los ciervos zombis”, tras la muerte del primer ciervo en Yellowstone. Identificada por primera vez en 1967 en ciervos bura cautivos en Colorado, la enfermedad ha afectado a ciervos, alces y renos en Norteamérica, con presencia en 23 estados de EE. UU., dos provincias canadienses, Noruega, Finlandia y Corea del Sur.
La caquexia crónica (CWD, por sus siglas en inglés) es un trastorno neurodegenerativo que afecta el sistema nervioso de los animales, manifestándose con síntomas como descoordinación, pérdida drástica de peso, sed excesiva, salivación, pérdida de apetito y comportamientos anormales. Los científicos sospechan que se propaga a través de priones, agentes infecciosos que provocan enfermedades neurodegenerativas.
Se cree que la transmisión ocurre mediante fluidos corporales, incluyendo la ingesta de agua, alimentos o suelo contaminados. Aunque no se han reportado casos en humanos, existe la preocupación debido a antecedentes de contagios por priones, como la enfermedad de las vacas locas. Esta preocupación se intensifica por el riesgo potencial a primates que consumen carne de animales infectados.




