El asesinato de una mujer dentro del Centro de Gobierno de Hermosillo evidenció serias fallas de seguridad en edificios oficiales, un riesgo que ya había sido señalado por especialistas, pero que nunca se había manifestado de forma tan clara y alarmante.
Periodistas y expertos coincidieron en que se trata de un hecho inédito en ese espacio, que obliga a replantear de fondo los esquemas de vigilancia en instalaciones públicas, ya que no basta con cámaras si no existe vigilancia activa y control real de accesos.
José Larrinaga, exvocero de la Procuraduría de Justicia, explicó que los edificios Sonora y México son vulnerables, especialmente en áreas como estacionamientos, exteriores y sótanos, donde no hay vigilancia permanente, y señaló que la seguridad actual se limita solo al interior de oficinas específicas.
Por su parte, el periodista Sebastián Moreno afirmó que este crimen rompe con la percepción de seguridad que antes caracterizaba a Hermosillo, subrayando que el ataque ocurrió en un estacionamiento que no es de acceso público y donde debió existir control estricto.
En el mismo sentido, Martín Vallejo advirtió que si un ataque de esta magnitud puede ocurrir en un lugar donde trabajan decenas de personas y al que acuden ciudadanos diariamente, el riesgo se extiende al resto de los espacios públicos, evidenciando protocolos de seguridad deficientes.
Finalmente, Marco Antonio Paz Pellat, vocero de los comités ciudadanos de seguridad, calificó el hecho como grave y de alto impacto social, al tratarse de un ataque armado en horario laboral, y exigió una investigación inmediata y una revisión integral de los mecanismos de seguridad para recuperar la confianza ciudadana.




