Pavel Durov, fundador y CEO de Telegram, fue arrestado en el aeropuerto de Bourget, cerca de París, cuando viajaba en su jet privado. Las autoridades francesas emitieron una orden de detención como parte de una investigación preliminar sobre la falta de moderadores en Telegram, lo que supuestamente permite actividades criminales en la plataforma. Este arresto ha causado preocupación en la comunidad tecnológica y entre los defensores de la libertad en internet.
Telegram, con casi mil millones de usuarios, es conocida por su enfoque en la privacidad y el cifrado, lo que la ha hecho popular pero también controversial. Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, la aplicación se ha convertido en una fuente importante de información sin censura sobre el conflicto, aunque también ha sido criticada por difundir desinformación. Además, la falta de cumplimiento con las exigencias de la Unión Europea ha llevado a su suspensión temporal en algunos países, como España.
Durov, quien fundó Telegram en 2013 junto a su hermano, dejó Rusia en 2014 después de negarse a cerrar comunidades de oposición en VKontakte, su anterior plataforma de redes sociales. Ha expresado su compromiso con la libertad de expresión y la privacidad, destacando en entrevistas su preferencia por ser libre en lugar de recibir órdenes del gobierno. Su arresto plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la libertad de expresión y la necesidad de moderar el contenido en línea.
El caso de Durov podría tener implicaciones significativas para las políticas de moderación de contenido en las plataformas de redes sociales a nivel mundial. Mientras Durov enfrenta posibles cargos, el mundo tecnológico observa con atención, ya que la resolución de este caso podría influir en el futuro de Telegram y en el panorama más amplio de la libertad en internet.