Es curioso el valor discrecional que se le da a lo cultural. Cuando viajas a una ciudad, a otro país o continente, es muy común que la información más buscada sea sobre costumbres, gastronomía, centros culturales, festivales y fiestas tradicionales, sitios históricos, artistas, grupos indígenas, etcétera. Sin embargo, las problemáticas que se viven en el sector son tres veces mayores que los beneficios que brindan a sus comunidades.
La mayoría de los artistas carecen de servicios de salud y no tienen acceso a beneficios como créditos hipotecarios, aguinaldos o préstamos; la rehabilitación de infraestructura cultural suele ser tan costosa (se agudiza con la falta de mantenimiento) que suele dejarse al final de las prioridades; la inversión para la producción de espectáculos artísticos, rescate de la lengua, investigación, regularmente solo se espera de instancias gubernamentales carentes de presupuesto y capacidad de gestión, con poca o nula inversión empresarial.
La insistencia sobre el valor de la cultura, su importancia y los beneficios que ofrece en la búsqueda de una sociedad reflexiva, crítica, creativa y solidaria ya suena a lugar común, quizás se perciba como una queja eterna que de tanto repetirse ya ni se escucha. Quizás los datos nos permitan demostrar el gran número de personas que se dedican al ámbito cultural, que sostienen a sus familias y generan empleos, así como el potencial que tenemos para reforzar nuestras acciones desde el terreno institucional o independiente y consolidar un sector económico más que prometedor.
Por eso quiero contarles sobre el Sistema de Información Cultural (SIC), un sitio creado por el gobierno federal desde hace varios sexenios, para reunir la mayor cantidad posible de datos sobre espacios culturales, creadores, convocatorias, producción editorial y medios, educación e investigación, apoyos, patrimonio, festivales, ferias y festividades, patrimonio cultural inmaterial, cultura popular e indígena e instituciones culturales.
Durante muchos años, las únicas instancias autorizadas para enviar información eran los institutos estatales de cultura. Entre 2005 y 2008 (aproximadamente), el ISC asignó a Mónica Luna como responsable de este sitio gracias a lo cual Sonora tuvo su mejor actualización. Por fortuna, ella continuó su compromiso para impulsar el cine pero el enlace con este programa volvió a perderse. En la actualidad se supone que también pueden participar ciudadanos en general, quienes deberían registrarse a la Red SIC de manera fácil y práctica. La realidad es distinta, parece que no funciona el vínculo para colaborar, por lo cual es necesario pedir que resuelvan.
En el texto de presentación sobre el SIC hay argumentos valiosos para considerar su importancia: en principio podemos obtener información sobre los recursos culturales que tenemos, permite medir avances en relación a otros estados y puede servir para “apoyar la construcción de estadísticas e indicadores que contribuyen a la generación y evaluación de políticas culturales”.
En la administración estatal pasada, se impulsó el Registro Estatal de Creadores de Arte con la meta de lograr el mayor registro posible para identificar cuántos artistas hay en Sonora e incluso, emitir certificados de trayectoria en caso de no contar con títulos profesionales pero sí con amplia experiencia. Lo cierto es que fue difícil lograr registros completos y la propuesta se quedó a medias.
Actualmente los registros en el SIC arrojan datos que requieren una actualización urgente: de los 3366 artistas en México dados de alta en este sitio, solo 311 son de Sonora ¿en serio, si entre la Filarmónica y la Banda casi llegan a 100? De 741 grupos artísticos nacionales, solo hay 63 en el estado. Sobre los espacios culturales, aquí los datos: 50 auditorios; 196 bibliotecas, de las cuales 148 pertenecen a la Dirección General de Bibliotecas; 22 casas de artesanía; 56 casas y centros culturales; 7 centros coordinadores de pueblos indígenas; 23 complejos cinematográficos; cero espacios de lectura (en Guadalajara hay 524); 22 galerías, 25 librerías y puntos de venta; 29 museos; 22 teatros y 112 universidades.
En el rubro de producción editorial y medios se supone que tenemos solo 6 editoriales (faltan y sobran); 289 fondos editoriales (libros) entre la suma total de 6635 en México; cero publicaciones del INAH (…); solo 14 publicaciones periódicas, ninguna radio cultural indígena (aunque sí hay); solo 3 revistas de arte y cultura (falta Crónica Sonora y la reciente publicación impulsada por Franco Félix) y 5 revistas electrónicas de arte y cultura.
De 667 festivales en el país, en Sonora se han registrado 21 (Ciudad de México tiene 127, le sigue Jalisco 41 y Puebla con 36). Solo existe el registro de un monumento histórico (el Museo Regional de Sonora), una zona arqueológica (Trincheras) y un Patrimonio de las humanidad: la Reserva de la Biosfera El Pinacate y el Gran Desierto de Altar.
En el apartado de instituciones culturales sólo están registrados los institutos estatales, aunque contamos con institutos municipales. También se puede acceder a 541 documentos sobre marco jurídico cultural, de los cuales sólo 12 corresponden a Sonora.
En este breve repaso es notoria la necesidad de actualizar la información, me parece que entre todas las personas interesadas podríamos avanzar más y mejor, a menos que prefieran esperar a que lo hagan las instituciones.
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