La sustentabilidad empresarial, ese compromiso de largo plazo para alcanzar metas económicas, sociales y ambientales sin perjudicar a las futuras generaciones, es un tema recurrente. Sin embargo, la realidad es que pocas empresas implementan programas que realmente generen un valor compartido, fomentando un entorno propicio para el crecimiento rentable, la excelencia operativa, la preservación del medio ambiente y el desarrollo integral de colaboradores y comunidades.
En nuestro país, los criterios ESG (Environmental, Social y Governance, por sus siglas en inglés) aún no son de cumplimiento obligatorio para las empresas públicas, aunque esta situación podría cambiar en el futuro, tal como ha ocurrido en Estados Unidos, donde las empresas que cotizan en Bolsa están obligadas a transparentar sus prácticas según estos criterios.
Hoy en día, los inversionistas muestran un creciente interés en asociarse con empresas comprometidas con el desarrollo sostenible, el cuidado ambiental y el bienestar de las personas. Sin embargo, es importante destacar que estas responsabilidades siguen siendo en gran medida una práctica voluntaria por parte de las compañías, ya que el Gobierno mexicano aún no ha establecido una regulación al respecto.
Tomemos como ejemplo a Arca Continental, la destacada embotelladora de Coca-Cola que se sitúa como la segunda más grande a nivel mundial. Bajo la presidencia de Jorge Humberto Santos Reyna y la dirección de Arturo Gutiérrez Hernández, esta firma regiomontana culminó el año 2022 con logros destacables: cuenta con una plantilla de más de 66 mil colaboradores, opera 390 centros de producción y distribución, y su alcanza a más de 128 millones de consumidores. Su volumen de ventas supera los 200 mil millones de pesos, y su acción experimentó un aumento acumulado del 21.2%, consolidando así un año histórico.
Sin embargo, más allá de los logros financieros, lo que resulta verdaderamente cautivador son las acciones emprendidas para fortalecer su cadena de suministro. Arca Continental involucra a sus colaboradores en la toma de decisiones relacionadas con la innovación, el cuidado del entorno y las comunidades. Además, su crecimiento se ha visto enriquecido mediante asociaciones estratégicas con socios comerciales, alcanzando la cifra de 21 centros de producción y 155 de distribución en México.
Arca Continental ha demostrado que no se trata solo de alcanzar el éxito financiero, sino de impulsar una cadena de valor sólida y responsable. Su enfoque en la sustentabilidad y las prácticas colaborativas con sus socios comerciales les han permitido destacarse en el mercado y construir una reputación sólida. Estas acciones ejemplares nos invitan a reflexionar sobre el equilibrio entre el éxito económico y la responsabilidad social y ambiental en el ámbito empresarial.
El año pasado implementaron más de 120 programas comunitarios e iniciativas sociales que beneficiaron a 2.3 millones de personas en los países donde opera, que incluye Sudamérica y Estados Unidos. En cuanto al cuidado del medio ambiente, basta ver a PetStar, que dirige Jaime Cámara, convertida en la planta de reciclado de PET grado alimenticio más grande del mundo.
Estas acciones han visto la luz porque esta firma ha entendido que actualmente la reputación corporativa es uno de los indicadores no financieros más relevantes tanto para satisfacer a los clientes, cada vez más consciente de estos criterios, como para mantener atraídos a los stakeholders.
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