HERMOSILLO, Sonora.- A pesar de la negativa de los doctores, el instinto materno de Vianey Ávalos Dórame le decía que su hijo de 2 meses necesitaba ayuda médica, y fue su insistencia la que logró salvarle la vida.
Hoy Vianey vive prácticamente fuera del Hospital de Ginecopediatría, para estar atenta a cualquier necesidad de que tenga el pequeño.
“Mi niño nació aquí el 14 de febrero, y estuvimos tres días porque a mí se me subió la presión y me tuvieron que hacer una cesárea de emergencia. Cuando me lo dieron me dijeron que todo estaba bien.
“En la casa yo le escuchaba un ruidito a mi bebé, me decían que era normal, pero yo lo traía a control y siempre pedía que lo revisaran, ellos insistían en que no era nada, veía que comía bien, pero mi instinto y mi preocupación no me dejaban tranquila”, indicó.
El pasado 3 de abril de nuevo, preocupada por el sonido en los pulmones del bebé, decidió llevarlo a urgencias, y los médicos le dijeron tajantes que no tenía nada, y que escuchar sonidos era normal por la poca maduración de sus pulmones.
Tan sólo tres días después, el niño despertó con dificultad respiratoria, y esa misma tarde tuvo que ser intubado de emergencia.
“El día 06 de abril yo desde la mañana lo empecé a sentir mal, lo empecé a ver con falta de aire, lo empecé a ver raro, se le veía la pancita agitada, como que se le hundía, y el sonido en su pecho incrementó.
Yo estaba asustada, no sabía si venir porque no me lo iban a atender, pero cuando vi su nariz rara, como que se abría y se cerraba mucho decidí arriesgarme, y me vine otra vez a urgencias a solicitar ayuda.
“Cuando llegué me lo checaron y todavía no estaba segura si lo iban a dejar internado o no, pero al mucho rato salió una doctora conmigo y me dijo que mi hijo no se podía ir, que se iba a quedar ahí con oxígeno y a las horas me lo intubaron de emergencia”, recordó.
Desde entonces la vida de Vianey cambió completamente, pues la neumonía de su hijo se complicó por otros virus y bacterias dentro del hospital, y su estadía en terapia intensiva ya superó los 30 días.
AFUERA DEL HOSPITAL
Decidió instalarse en su auto fuera del hospital para estar pendiente de cualquier necesidad del pequeño, y para lo único que se separa de ahí es para ir a ver a su hijo mayor de 6 años, quien en este momento está al cuidado de su familia.
“Para mí esto ha sido muy difícil, me duele no estar con los dos y le digo a mi hijo más grande que me espere, que su hermanito está enfermo y me necesita.
“Yo podría irme, pero cuando se complicó Raúl me llamaron y yo estaba muy asustada de no estar aquí, por eso mejor decidí quedarme”, explicó.
PARA ESTE DÍA
De deseo del Día de las Madres, Vianey solo quiere que su hijo menor salga bien de la traqueotomía y gastrostomía que le van a hacer, para poder estar una vez más con sus dos hijos en casa, sanos y felices.
A la gente que desee darle un regalo, les pidió mucha oración para que el más pequeño libre la batalla, y donaciones de sangre A u O positivo, en el Banco de Sangre del Instituto Mexicano del Seguro Social, a nombre de Raúl Anguiano Ávalos, paciente del UCI Pediátrico.
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